
Edu Cabellos (Santa Cruz de Tenerife) | ¿Se acerca lo inevitable? El CD Tenerife se dejó los primeros puntos de la temporada ante el Cacereño, en un partido que, si se hubiera jugado a las tres de la tarde, muchos habrían optado por echarse la siesta. Incluso es posible que alguno se haya acostado más temprano pensando en madrugar mañana lunes. Los de Álvaro Cervera controlaron el encuentro en la primera mitad, jugando con pausa y seguridad debido al estado del césped en el Estadio Príncipe Felipe. Tras el descanso, el duelo se equilibró. Los locales -sin generar ocasiones claras- remaron e intentaron inquietar la zaga blanquiazul.
El césped, recién estrenado en esta jornada, fue una novedad tanto para los locales como para los blanquiazules. Cabe destacar que hace apenas diez días el terreno de juego ni siquiera estaba en condiciones para jugar el partido. Así, en un intento por llenar su feudo y aumentar la presión frente al líder de la categoría, el Cacereño no logró llevarse la victoria, aunque si rescató un valioso empate ante un equipo que no había dejado ningún punto por el camino.
Y yo me pregunto… ¿se acerca lo inevitable? El Tenerife acumula tres partidos no tan buenos en cuanto al juego. Si bien ganó ante el Castilla por 1-3 y ante el Zamora por 3-1, dos resultados buenísimos si solo miramos el marcador, la realidad es que el Tenerife sudó, más de la cuenta, para sumar ambos triunfos. Sostener el peso de ganar resulta complicado; la exigencia se multiplica y cada rival se esfuerza el triple por ser quien rompa tu racha. Aunque hoy tampoco fue así.
Con todo esto, pese al resultado cosechado en Cáceres, el Tenerife se mantiene invicto en la competición. Seis victorias y un empate que confirman el gran inicio de temporada. Con un técnico que tiene las cosas claras y remarca en cada rueda de prensa la autocrítica y el respeto hacia todos los rivales, este equipo compite y tiene claro su objetivo final. Con cinco puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el representativo duerme líder por séptima jornada consecutiva, y todo sigue su curso.















