Redacción Deporpress | Las Palmas se conforma con el empate. Llegó el primer empate de la temporada para la UD Las Palmas, que no mostró signos de recuperación evidentes con respecto a lo acontecido una jornada atrás en Girona. Esta vez igualó sin goles (0-0) ante el Leganés, aunque el dibujo del encuentro refleja un resultado positivo para el equipo de De la Barrera, que no mostró el rostro de las dos primeras jornadas. Al conjunto madrileño podría saberle a poco la cosecha, porque las mejores oportunidades fueron suyas ante un rival que solo amenazó una vez al guardameta Zidane.
Al minuto de juego, un instante no apto para pacientes cardiacos. El Leganés rompió la línea muy avanzada de la UD Las Palmas para que su delantero Álvaro Morata se plantara en solitario frente a Caro. La defensa kamikaze, aquella que fue una losa en la gestión de Paco Jémez en el equipo grancanario, asomó permitiendo una oportunidad no aprovechada por el delantero internacional. Su disparo se fue fuera, dejando helados isleños a los aficionados que apenas se habían instalado en sus asientos.
El Leganés había abordado el encuentro con absoluta claridad y apuntes ciertos sobre cómo romper el juego de su oponente. El equipo de Rubén Albés llegó en varias ocasiones, rompiendo con facilidad la estructura de su oponente. E, incluso, estuvo muy cerca del gol de nuevo a los 12 minutos con un remate de Zico al larguero, tras un córner en el que nadie controló su vigilancia.
Un sudor frío recorría la grada del Gran Canaria en esos minutos porque Las Palmas no encontraba el balón y sus piezas se sentían sometidas al rival, con Iñaki González ya amonestado desde el minuto 4. El Leganés siguió jugando al límite en las acciones de ataque, con una tercera oportunidad a los 28 minutos cuando Naim escapó por la izquierda para llegar en solitaria al área. Pero su tiro cruzado tampoco encontró la portería de Naciente.
Los rostros de los jugadores locales desvelaban la incomodidad a la que estaban sometidos. Aunque en jugadas a balón parado pudo en varias ocasiones acercar el cuero a la portería del Leganés. El primer disparo local llegó así a los 31 minutos, con un remate algo forzado de Miyashiro a la salida de un córner. El cuero lo salvó in extremis Luca Zidane, que adivinó la dirección del envío nipón.
El 0-0 al alcanzarse la tregua era una buena noticia para Las Palmas, porque el Leganés había disfrutado hasta entonces de las mejores ocasiones sin sacar mayor tajada. El segundo periodo tuvo otro cariz, con un inicio inquietante para el Leganés. Un centro chut de Miyashiro estuvo cerca de convertirse en gol, porque Ignasi Miquel desvió el balón con fortuna, paseándose frente a Zidane y Jefté.
El juego, a partir de entonces, se atascó, se embarró para los dos equipos. Las Palmas no volvió a abrir caminos hacia la portería de Naciente, donde Zidane tuvo trabajo pero no como salvavidas de su equipo. En dirección opuesta, tampoco Caro vio el peligro tan cerca como en la primera mitad.
El reparto de puntos es lo mejor de una tarde-noche para olvidar. O para reflexionar porque a la UD le han tomado la medida y su modelo defensivo genera dientes largos entre sus rivales.















