
Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | El escudo del Tenerife se respeta. Estoy de acuerdo con los gritos de la afición blanquiazul de minutos antes incluso de que terminara el partido: «¡Este escudo, se respeta!». Los seguidores no pueden más. No dicen «¡Basta!», porque ya lo han hecho en reiteradas ocasiones, pero ahora son los jugadores los destinatarios claros del mensaje de los sufridores que no merecen este equipo, no merecen esta vergüenza y ver correr como pollos sin cabeza, sin respuesta a lo que está pasando un partido sí y otros también.
Terminaron los futbolistas pitados desde que se señaló el final del partido. Tuvieron (espero) que sentir la vergüenza de que después de dos entrenadores, del cambio en la propiedad y de mil historias que se salen de lo deportivo, fueran señalados por su propia afición como primeros y máximos responsables de acelerar el descenso a Primera RFEF. El Tenerife, sus jugadores, se han inmolado, están quemando este escudo, y «¡Este escudo, se respeta!».
Yo creía que con Álvaro Cervera al frente, el equipo fuera más ordenado, más intenso, con mejor actitud defensiva. Y eso se fue al garete en la segunda parte. Llegó vivo al descanso el Tenerife. Pudo ser 0-1 pero por milímetros Morales estaba en fuera de juego. El ‘comandante’ no perdonó en la segunda parte en la primera que tuvo y…Adiós Tenerife.
Para colmo de males, tu único buen futbolista por rendimiento este temporada, cometió una entrada criminal que dejó al equipo 0-1 con 40 minutos todavía por jugar. Luismi Cruz mató a sus compañeros con su justa expulsión. Que hasta ese momento, a pesar del 0-1, el empate era posible, obvio; fútbol es fútbol. Pero el fútbol es un deporte a lo que no sabe jugar este Tenerife.















