Redacción Deporpress | Las Palmas duerme líder. La célebre frase del añorado Roque Olsen volvió a cumplirse este sábado: Viaje accidentado, victoria segura. Eso decía el sabio técnico hispano-argentino en sus etapas en el club grancanario, donde conoció no pocos desplazamientos complejos asociados a triunfos como el de la segunda jornada en Ceuta (0-2).
Las Palmas se centró en lo suyo y cuajó con éxito su partido de contención defensiva, menos balón (46%) y contragolpes letales que cristalizaron en los tantos de Miyashiro y Manu Fuster. El Ceuta no encontró soluciones para que en esta ocasión José Antonio Caro dejara su portería intacta … que seguramente será la noticia que pase de puntillas, pero que tiene un valor anímico relevante en la plantilla.
No fue fácil abrir el marcador
No le esperaba en Ceuta un partido cómodo a la UD Las Palmas. Ni para el desplazamiento, con sus inconvenientes previos (Bonfanti y Bassinga tuvieron problemas para entrar en Marruecos), por el propio ambiente de la ciudad invadida, ni durante el juego. El Ceuta hizo saber desde el inicio a los amarillos que tenían que trabajar duro para desbordar sus líneas. Y así ocurrió.
El primer periodo brindó dos fases diferentes. En el primer tramo el equipo de José Juan Romero presionó con muchas piezas la salida de balón de los amarillos, que curiosamente encontraron solución en el buen pie de su portero titular Caro. Varios balones del guardameta hicieron correr al Ceuta hacia campo propio y generaron los primeros instantes de inquietud para su colega Vallejo.
Y, además, el Ceuta creó sus propias ocasiones especialmente por el costado derecho. Aunque ninguno de los equipos logró desordenar por completo a su oponente, repartiéndose el balón y las escasas ocasiones.
Un larguero y todo cambió
Pero todo empezó a cambiar tras el minuto 25. El Ceuta se acerco al gol con un disparo de Camacho que golpeó la madera de Caro antes de perderse por la línea de fondo. Y Las Palmas respondió con una excelente jugada de equipo, que Kirian cargó por la izquierda hacia Bontempi y éste, con Jesé. El disparo del delantero grancanario lo rechazó Vallejo, pero Miyashiro estaba con su catana preparado para convertir el esperanzador 0-1.
A partir de entonces, los acontecimientos de dirigieron en más ocasiones hacia la portería ceutí. Las Palmas cambió su registro habitual para jugar a la contra, con veloces y verticales maniobras que pudieron o debieron generar una renta mayor que el 0-1 al descanso. Pudieron anotarlas Fuster, Jesé o Jefté, pero ese segundo gol no llegó.
Nada cambió en la segunda parte con una UD mostrando oficio para contener y, también, para volver a desplegar sus oleadas atacantes al contragolpe. Fruto de ello fueron las mejores ocasiones de este periodo, que se saldó con un gol magistral de Manu Fuster. La finalización tan delicada del centrocampista valenciano delata el grado de confianza que tiene en estos momentos.
Y si el marcador pudo alterarse habría sido del lado amarillo. Porque así fueron las mejores ocasiones, si bien especialmente Jefté no tuvo su tarde.
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