
Alejandro Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife) | Un minuto infernal evita la resurrección total del Tenerife. Era un buen partido del cuadro blanquiazul; intenso, ordenado y con la idea clara desde el primer minuto. Llegando a desesperar al Zaragoza, el ‘Tete’ se puso 0-2 y tuvo la victoria muy cerca, aunque dos fogonazos en apenas 60 segundos de los aragoneses empataron la contienda (2-2). Sensación de impotencia con un punto que sabe a muy poco dado el transcurso del choque.
Arrancó domindor el conjunto maño, jugando muy cerca del área de Edgar Badía e incluso gozando de un cabezazo de Iván Azón que se marchó fuera. Semanas atrás hubiera llegado el 1-0, pero parece que Álvaro Cervera ha logrado revertir la fortuna a favor de los tinerfeñistas. Es más, Enric Gallego marcó de volea desde la frontal del área, pero su tanto fue anulado por fuera de juego.
Bien posicionados atrás y con la consiga clara de atacar rápido, el Tenerife mejoró con el paso de los minutos. Lo hizo sin tener el balón en sus pies, sino ganando duelos. La grada de La Romareda se impacientaba con los suyos, situación que aprovecharon los visitantes para seguir bien plantados sobre el césped.
Eso sí, el Zaragoza estuvo cerca de marcar, como no, en una jugada a balón parado. Sin embargo, Keidi Bare no alcanzó la pelota, que se marchó lentamente fuera de la meta blanquiazul. El premio a la intensidad del Tenerife llegó en el 39’, cuando Diarra se la entregó a Waldo, que se echó a correr, le ganó la carrera a Nieto y fusiló a Poussin. Primer gol del pacense esta temporada y 0-1 para un ‘Tete’ que, esta vez sí, estaba compitiendo a domicilio.
Tras el gol isleño, el signo del partido no cambió en exceso. El Zaragoza tenía más el balón, pero no sabían qué hacer con él para meter mano a un buen posicionado Tenerife. Tras un susto con José León (está bien) y reclamando una posible mano en el área local, los de Cervera se fueron ganando con merecimiento al descanso.
La segunda parte y los cambios de Miguel Ángel Ramírez no cambiaron la dinámica, pues los aragoneses fueron incapaces de salir de la presión ‘rosa’. Lejos de protegerse en su campo, el Tenerife fue a por su rival, queriendo aprovechar las dudas que sobrevolaban el estadio. En el 52’, un disparo de Diarra desde la frontal se marchó alto.
Con el paso del tiempo, los de Cervera sí se refugiaron un poquito más, pero sin perder la esencia de presionar e incordiar a su rival. Sin fisuras, los maños eran incapaces de penetrar en la muralla tinerfeña. No obstante, la gasolina le duró al Zaragoza lo mismo que un chicle en la puerta de un colegio.
Haciéndose el Tenerife con el mando del esférico a partir del 65’, el gol no tardó en llegar. Waldo se disfrazó de Pedri para filtrar un pase que dejó solo a Diarra. Aunque escorado, el hispano-maliense disparó por debajo de las piernas del portero para poner el 0-2 en el electrónico. Pitada en La Romareda y éxtasis en el banquillo visitante, que veía muy cerca su primera alegría lejos del Heliodoro.
El fútbol son estados de ánimos, y todo puede cambiar en cuestión de segundos. Eso mismo le pasó al Tenerife, que volvió a sufrir a balón parado. En el 77’, el lanzamiento desde la esquina a favor del cuadro local le llegó a Bazdar en el segundo palo, metiéndola el serbio en el área chica para un Clemente que, totalmente solo, batió a Badia. Era el 1-2, pero lo peor estaba por llegar.
El Zaragoza se metió en el partido y no tardó nada en empatar. En la jugada siguiente, la pelota le llegó un Iván Azón que se perfiló hacia el centro y la pegó al palo largo. Su disparo entró. 2-2 en un abrir y cerrar de ojos y ahora eran los maños quienes sonreían mientras el Tenerife se preguntaba ‘¡Qué había pasado!’.
Lejos de rendirse, los de Cervera aguantaron, como pudieron, el golpe y cerca estuvieron de marcar el 2-3, con un tiro de Diarra desde la frontal que salió rozando la escuadra. Quedaban cinco minutos y el encuentro era una locura, no había manera de saber qué iba a pasar. Añadiendo otra mala noticia para el Tenerife, Sergio González tuvo que ser sustituido por lesión.
En el descuento, Toni Moya pudo culminar la remontada cuando, de falta directa, el futbolista de Badajoz estrelló el balón en la madera. Ocasión clarísima que dejó a todo el tinerfeñismo casi sin respiro. En uso minutos con muchas interrupciones, los visitantes se dedicaron a conservar el punto fuera de casa.
Con el pitido final, los jugadores del Tenerife se marcharon de La Romareda con la sensación de haber perdido dos puntos. Lo tuvieron en la mano y, sin explicación alguna, regresan a la isla con un 2-2 que no les saca de pobres.
FICHA TÉCNICA
Real Zaragoza (2): Poussin; Vital, Lluís López, Clemente; Luna, Keidi Bare (Moya, 66’), Aguado (Liso, 46’), Nieto (Sans, 74’); Aketxe (Bazdar, 66’), Ares (Arriaga, 46’) y Azón.
Entrenador: Miguel Ángel Ramírez
CD Tenerife (2): Edgar Badía; Mellot, Sergio (Gayà, 87’), León, David; Aitor Sanz, Bodiger (Fabio, 61’), Waldo (Marlos, 80’), Cantero (Luismi Cruz, 61’), Diarra; y Gallego (Ángel, 80’).
Entrenador: Álvaro Cervera.
Goles: 0-1; Diarra se la deja a Waldo que, en jugada individual, le gana la carrera a Nieto y fusila a Poussin (39’). 0-2; Waldo Rubio filtra a Diarra que, escorado, marca por debajo de las piernas del portero (68’). 1-2; Córner al segundo palo y Bazdar la pone al área chica para Clemente (77’). 2-2; Azón en disparo cruzado (78’).
Árbitro: Andrés Fuentes Molina (Comité valenciano). VAR: Iván Caparrós Hernández (Comité valenciano). Amonestó en los locales a Nieto y Bazdar; y en los visitantes a Bodiger, Cantero, Aitor Sanz y Gayà.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésimos tercera jornada, disputado en el Estadio La Romareda ante 18.509 espectadores. El Zaragoza vistió con camiseta y medias blancas, además de pantalón azul; el Tenerife, totalmente de rosa.















