
Redacción Deporpress | Quevedo se moja con el derbi canario: «Con el Tenerife es como un pique de hermanos». Quevedo no esconde sus colores. El artista grancanario, uno de los nombres más destacados de la música urbana española de los últimos años, ha hablado abiertamente sobre su afición por la UD Las Palmas y sobre cómo vive la histórica rivalidad futbolística entre Gran Canaria y Tenerife.
Durante una entrevista en el podcast argentino Un Poco de Ruido, recuperada ahora en redes sociales, al cantante le preguntaron directamente si era futbolero. Su respuesta no dejó lugar a dudas: «Futbolero a full, vamos». Acto seguido, confirmó que su equipo es la Unión Deportiva Las Palmas.
La conversación derivó entonces hacia el gran clásico del fútbol canario. Al ser preguntado por la rivalidad con el CD Tenerife, Quevedo explicó que, pese a la intensidad con la que se viven los enfrentamientos entre ambos conjuntos, su percepción dista mucho de una enemistad irreconciliable.
«¿Sabes lo que yo siento? Es como un pique de hermanos», explicó el cantante. Una comparación que desarrolló recurriendo precisamente a una relación familiar: «Cuando tienes un hermano te puedes pelear con él, pero si alguien se pelea con tu hermano, tú te metes. Pero tú con tu hermano te peleas».
Para Quevedo, esa es la esencia de la rivalidad entre la UD Las Palmas y el Tenerife. «Cuando juegan hay rivalidad fuerte», reconoció, antes de lanzar un mensaje que seguramente sorprenda a más de un aficionado amarillo: «Quiero que le vaya bien al Tenerife y a todos los de Las Palmas».
Incluso se mostró dispuesto a firmar una camiseta blanquiazul cuando sus entrevistadores bromearon con esa posibilidad: «Si me traes una de Tenerife para firmar, la firmamos».
Quevedo mantiene una estrecha vinculación con Gran Canaria y también con el escenario futbolístico de la isla. En mayo de 2025 reunió alrededor de 41.000 personas en un multitudinario concierto celebrado precisamente en el Estadio de Gran Canaria, casa de la UD Las Palmas.
Una declaración de amor a los colores amarillos, pero también una particular manera de entender uno de los enfrentamientos con más historia del fútbol canario: rivalidad máxima durante noventa minutos y, fuera de ellos, ese «pique de hermanos» con el que Quevedo resume el derbi.














