
Redacción Deporpress | El 17 de diciembre de 2024 marcó un antes y un después en la vida del Club Deportivo Tenerife. Fue ese día cuando Rayco García decidió definitivamente tomar las riendas de la institución y ponerse manos a la obra en lo económico, social y deportivo.
Pero el camino comenzó a ser tortuoso cuando su equipo de confianza comenzó a analizar con detenimiento las cuentas blanquiazules. Una sangría que iba camino de más de ocho millones de euros y que, gracias a una serie de medidas correctoras, se ha conseguido reducir de manera táctica y laboriosa.

Hasta ese momento previo a las fechas navideñas, el consejo de administración lo conformaban hombres de peso del grupo de Garrido y, por otro lado, la parte fuerte accionarial del empresariado tinerfeño, conformada por Conrado González, Paulino Rivero (que en ese momento presidía el Consejo de Administración y Patronato, lo que continuó haciendo hasta su dimisión), y Samuel Gómez Abril, un experto en economía encargado de supervisar las cuentas, designado por el propio “sindicado” como su consejero económico y, por lo tanto, encargado de supervisar el presupuesto anual.

Es por ello que casi un año después aún sea inexplicable cómo el controller financiero no se percató de que la deuda se estaba incrementando a velocidad de crucero y no pusieran freno. Situación que se prolongó cuando Paulino Rivero dejó la presidencia y en su lugar llegó otro hombre de confianza designado por los accionistas locales del sindicado: José Daniel Díaz, a la sazón ex alcalde de Tacoronte y yerno del ex presidente Miguel Concepción.


Si bien desde un primer momento todas las miradas se han dirigido al tridente Pozas, Guerrero y Garrido, sería un error dejar a un lado al resto de consejeros representantes de los accionistas locales del sindicado: Paulino Rivero, Samuel Gómez y Conrado González; quienes asumieron importantes roles en el diseño de la estrategia y la adopción de decisiones económicas, tanto en el Club Deportivo Tenerife como en su Fundación y por lo tanto son responsables, en igualdad de condiciones que los mencionados anteriormente, de la situación de la Sociedad Anónima Deportiva.














