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Un Tenerife correcto que no se atrevió a más

Aitor Sanz hablando con el colegiado (CD Tenerife)
Aitor Sanz hablando con el colegiado (CD Tenerife)
Aitor Sanz hablando con el colegiado (CD Tenerife)

Paula Álvarez (Santa Cruz de Tenerife) | Un Tenerife correcto que no se atrevió a más. El CD Tenerife se marchó de Lezama con un punto que refleja fielmente su propuesta: orden, contención y poco colmillo. El 0-0 final fue el resultado de un partido sobrio, bien trabajado por momentos, pero falto de ambición en los metros donde se deciden los encuentros. El equipo insular cumplió, pero no dio el paso necesario para llevarse algo más.

Planteado desde la seguridad defensiva, los blanquiazules controlaron largos tramos sin asumir riesgos reales. Compacto, serio y aplicado, redujo al mínimo los espacios y supo incomodar al Athletic Club, aunque a costa de renunciar a una presión más alta o a una circulación con intención. Cuando tuvo la pelota, le faltó profundidad y claridad para transformar el dominio en ocasiones de verdadero peligro.

Las llegadas fueron contadas y, en general, previsibles. El Tenerife apenas logró alterar el guion de un partido que se fue apagando con el paso de los minutos, víctima de su propio conservadurismo. Ni siquiera en la segunda mitad, con el desgaste rival, encontró el punto de atrevimiento que podía haber inclinado la balanza.

El empate deja la sensación de oportunidad perdida. El Tenerife sumó, sí, pero también dejó escapar un partido que pedía algo más de ambición. Correcto en las formas, sobrio en el fondo y demasiado cómodo con el reparto de puntos, el conjunto visitante firmó una actuación tan ordenada como inofensiva.

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