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Tomar conciencia de lo que exige La Liga Hypermotion

Gerard Valentín pugnando un balón (LA LIGA)

Eduardo Cabellos (Santa Cruz de Tenerife) | Tomar conciencia de lo que exige La Liga Hypermotion. La Segunda División nunca perdona. El Club Deportivo Tenerife, uno de los clubes más históricos de la categoría, lo sabe. De hecho, el objetivo del representativo —que siempre ha tenido los pies de plomo tras aquel ascenso tan sobrado— no ha pensado otra cosa que en conseguir los 50 puntos. Pero no vale solo con la teoría.

En la práctica es donde suelen fallar las cosas. Y esta plantilla, con fichajes internacionales, todavía no tiene la experiencia que exige la categoría. No porque sean malos futbolistas, que está demostrado que no lo son, sino porque la Liga Hypermotion es otra cosa. Piensen que algunos la conocen como la ‘Liga Hypertensiones’. Con eso ya se dice todo. Y hay que ganar recorrido en la competición para entender la exigencia. 

Un Tenerife que no se está encontrando en estos últimos encuentros. Algo que podría estar condicionado por la ausencia de dos futbolistas capitales en el planteamiento de Cervera, como Nacho Gil, que hoy disputó toda la segunda parte en el Nuevo Arcángel para ir recuperando sensaciones tras su lesión; y Jesús Álvarez, otro jugador clave que heredó la posición y el dorsal de una leyenda blanquiazul y que tiene ganas de seguir demostrando. Criterio y experiencia que ayudan a sumar y, sobre todo, a controlar los partidos.

Ni antes éramos tan buenos, ni ahora somos tan malos. El conjunto blanquiazul debe hacer un parón, ajustar las piezas y conseguir que estos jugadores, que tienen calidad de sobra, demuestren que son competitivos en cualquier escenario y ante cualquier rival. Y ya lo han demostrado: Eibar, Almería, Leganés… rivales de entidad contra los que el representativo ha sido capaz de sumar de a tres.

Ahora toca ir al rincón de pensar y entender que el orden defensivo, la concentración y el equilibrio son algunas de las claves del éxito en esta categoría de plata. En Segunda no basta con tener calidad: hay que saber competir. 

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