
Redacción Deporpress | Roberto Perera: “No concibo mi vida sin el Tenerife”. El entrenador ayudante de Álvaro Cervera fue objeto de un reportaje por parte de los medios oficiales del club, en el que desgrana su trayectoria profesional desde que llegó, en edad cadete, a formar parte de la cantera blanquiazul.
Llegada al club.- “La primera vez que llego al Club Deportivo Tenerife es en cadete. Llego como portero, después de estar jugando en el Punta Larga. Me imagino que me vieron, que hicieron seguimiento, y deciden incorporarme. Justo el año anterior habían hecho un homenaje a los chicos del cadete que saltaron al campo, y al año siguiente es cuando entro yo en el club. Coincidí con algunos de ellos y logramos el ascenso a Preferente. Pero después de esa etapa ya tenía más de 25 años y no podía subir al filial. A partir de ahí jugué varias temporadas en el Regional, en el Esperanza y en el Real Unión, hasta que lo dejé”.
Entrenador de porteros.- “Fue entonces cuando empecé a entrenar porteros en la escuela de Pedro Rama. El último año entramos con la escuela al Club Deportivo Tenerife para trabajar un día a la semana. Llegó un momento en el que tuve que elegir: seguir jugando en Regional o sacarme los títulos y apostar por entrenar. Pensé que como portero había llegado hasta Regional Preferente y que quizá como entrenador tendría más futuro. Y así lo hice. Empecé viniendo un día a la semana como entrenador externo de porteros, hasta que el club decidió incorporar esa figura de manera oficial y contó conmigo. Estuve con Antonio Tapia en el primer equipo, entrenando porteros y haciendo también labores de análisis del rival”.
Salto como segundo entrenador.- “Llegó un momento complicado, el año del descenso. Hubo cambios en el cuerpo técnico, entraron David Amaral y Quique Medina, y seguí ayudando tanto en la portería como en el análisis. Después del descenso, el club hizo una reestructuración importante. A la temporada siguiente, Quique Medina pasó a ser director deportivo y ficharon a Álvaro Cervera como entrenador. Él vino sin cuerpo técnico y Quique le propuso que contara conmigo como segundo entrenador. Así pasé a ser su segundo y a compaginar esa función con el trabajo específico de porteros”.
Relación con Cervera.- “Álvaro es como un padre para mí. Nuestra relación va más allá del fútbol. Somos amigos, nuestras familias tienen relación, compartimos mucho tiempo juntos. Eso hace que en lo profesional casi no necesitemos ni hablar, porque estamos conectados también fuera del campo. Ser el entrenador con más partidos en la historia del Cádiz y uno de los técnicos con más trayectoria en el Club Deportivo Tenerife no es fácil. Son clubes históricos y eso habla muy bien del míster, que siempre intenta dejar un legado donde está. Yo he tenido mucha suerte de encontrarme a Álvaro en el camino. Siempre digo que él sin mí habría trabajado en el fútbol igualmente, pero yo sin él seguramente no. Le debo mucho, y él lo sabe”.
Tinerfeñista de cuna.- “Recuerdo que de pequeño mi familia se reunía los domingos para comer y después nos íbamos al estadio. Haber pasado de vivirlo desde la grada a formar parte de la historia del Club Deportivo Tenerife, siendo una de las personas que más partidos ha estado en el cuerpo técnico, es un orgullo impresionante. El Tenerife es parte de mi vida. No concibo mi vida sin el club. Todo lo que soy como profesional y como persona lo he vivido aquí”.
Objetivos.- “A corto plazo, me gustaría lograr el ascenso a Segunda División. Creo que el club está en muy buenas manos y que se están poniendo los cimientos para hacer algo importante. No lo digo por quedar bien, lo siento así. No sé si será en uno, dos o cuatro años, pero estoy convencido de que el Club Deportivo Tenerife va a volver a Primera División. El fútbol son resultados y nunca se sabe, pero por cómo se están haciendo las cosas, creo que el club terminará donde merece estar”.














