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No da para más

crónica
Celebración del primer gol en Anduva (LALIGA).
Celebración del primer gol en Anduva (LALIGA).

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | No da para más. El Tenerife volvió a arrastrar su escudo ante la gran revelación de Segunda División: el Mirandés (2-0). Los blanquiazules sobrevivieron hasta que cometieron un nuevo error infantil para la colección en área propia. Cuarta derrota consecutiva para el peor visitante de LaLiga Hypermotion. Un verdadero caramelo para cualquier anfitrión.

Los insulares repitieron el mismo guion que sucede semana tras semana: trata de sobrevivir, buscando que pasen las menos cosas posibles, pero que termina hincando la rodilla cuando concede su primer regalo al rival. Una vez a remolque, el Tenerife es un equipo incapaz de revertir una situación adversa porque no tiene recursos ni argumentos. En definitiva, características de un equipo muerto, que es carne de Primera RFEF.

La apuesta de Cervera supuso el regreso al once de Aitor Sanz y Sergio González, con César cubriendo la baja de Mellot en el carril derecho. Dibujados sobre el campo en un 4-2-3-1, la posición más significativa era la de Bodiger como mediapunta, con Diarra acostado al carril izquierdo.

El Tenerife sobrevivió a la primera fase de los 45 minutos iniciales sin grandes contratiempos. El Mirandés le había cedido la posesión a los insulares, con el objetivo de robar y salir en rápidas transiciones, pero los de Cervera convivían bien con el balón, a través de largas posesiones, aunque escaso de peligro cuando pisaba campo contrario.

La única ocasión de peligro de los insulares llegó en una conexión entre Diarra y Luismi, pero el disparo del extremo andaluz dentro del área terminaba saliendo centrado, repelido por los guantes de Raúl Fernández (12’).

Pero a regalo por partido es imposible. Porque otra vez hubo un déjà vu, ya que sin ser inferiores en Anduva, cometió otro error de órdago para la colección dentro de una nefasta temporada. Quinto penalti cometido en los últimos seis partidos, esta vez con Gallego como infractor, en una acción cargada de temeridad donde termina cargando a un jugador del Mirandés dentro del área. Lo paró Badía –otra vez-, pero de nuevo la moneda salió cruz, puesto que Izeta recogió el rechace para alojarla en la cesta (24’).

La desventaja terminó de desconcentrar a un Tenerife impotente en fase ofensiva. Solo un centro a balón parado de Luismi -bien dirigido, pero sin rematador- se contó en el contador de aproximaciones con aparente peligro.

No hubo para mucho más hasta el descanso. El Mirandés acumuló unas cuantas llegadas que terminaron con el punto de mira desviado, principalmente a través de Panichelli. De hecho pudo ser peor si el VAR hubiera valido un segundo penalti a los locales por mano de Aitor Sanz, pero esta vez no recibió castigo.

Cervera agitó el banquillo a la vuelta de vestuarios. Ángel y Medrano entraban como recambios naturales de Gallego y de David, que en el caso del lateral tuvo que marcharse por un fuerte golpe en el pie.

Todo pudo cambiar en cuestión de un minuto: del posible 2-0 a una ocasión de oro para empatarlo. Primero, Juan Gutiérrez ganó un duelo aéreo y su testarazo se fue lamiendo la madera (52’). La réplica fue inmediata, en un centro al área donde Ángel realizó una dejada perfecta a Diarra, que no acertó a definir entre los tres palos (53’).

El Mirandés adelantó la línea de presión, lo que dificultó aún más la salida de balón limpia del Tenerife, que acababa rifando el esférico ante su incapacidad de respuesta. Cervera respondió moviendo el tablero, mediante la explosividad de Waldo y con la movilidad de Teto (59’), en detrimento de Luismi y Bodiger.

Diarra pasó a la mediapunta. Y la primera consecuencia fue instantánea: el maliense tiró hacia arriba, jugó con Waldo y estuvo a punto de conectar dentro del área, pero un defensa aparecía de forma propicia para que el maliense conectara en zona propicia (60’).

La búsqueda del empate fue un espejismo. El Mirandés dobló la ventaja en otra desastrosa acción defensiva, plagada de errores y de falta de concentración. Un centro por la izquierda, que encontró prolongación en el segundo palo y que ejecutó Alberto Reina en el corazón del área para poner la sentencia (68’). Los jugadores del Tenerife, meros espectadores de la jugada. Un verdadero despropósito de un equipo sin alma.

Ya con todo perdido, Cervera agotó el último cambio dando entrada a Maikel Mesa por Aitor Sanz. El baile del sistema tuvo su máxima expresión en Diarra, quien en una hora de partido: empezó como extremo, pasó a la mediapunta y terminó en el doble pivote.

Con un desenlace decidido, no hubo más historia. El Tenerife deambuló por el campo, sin capacidad para darle emoción al mismo. Una conclusión calamitosa, sin lucha ni orgullo, frente a un Mirandés que vivió plácidamente y que no tuvo necesidad de hacer más sangre a un equipo muerto, desahuciado. 19 puntos en 29 jornadas. Y lo que es peor: queda un trimestre por delante.

FICHA TÉCNICA

CD Mirandés (2): Raúl Fernández; Hugo Rincón, Juan Gutiérrez (Egiluz, 73’), Tachi, Pablo Tomeo, Iker Benito (Alonso, 73’); Alberto Reina (Carlo Adriano, 84′), Gorrotxa, Lachuer (Ander Martín, 84′), Izeta (Joel Roca, 65’); y Panichelli.

Entrenador: Alessio Lisci.

CD Tenerife (0): Edgar Badía; César, Sergio González, León, David (Medrano, 45’); Bodiger (Teto, 59’), Aitor Sanz, Aarón, Diarra, Luismi Cruz (Waldo, 59’); y Gallego (Ángel, 45’).

Entrenador: Álvaro Cervera.

Goles: 1-0, Izeta marca el rechace del penalti (24’); 2-0, Alberto Reina cabecea a placer en el corazón del área (68’).

Árbitro: Manuel Ángel Pérez Hernández (Comité madrileño), asistido desde las bandas por Gonzalo López de la Llave y Sergio Rebollo Merino. Cuarto árbitro: Alejandro Clemente Ortuño. VAR: Saúl Ais Reig (Comité valenciano). Amonesto en los locales al técnico, Alessio Lisci, así como a Juan Gutiérrez; en los visitantes, amonestó al segundo entrenador, Roberto Perera, además de a Aitor Sanz, Sergio González y Teto.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésimo novena jornada de LaLiga Hypermotion, disputado en el Estadio Municipal de Anduva ante 3.374 espectadores. El Mirandés vistió con camiseta rojinegra, pantalón negro y medias rojas. El Tenerife lució camiseta y medias blancas, con pantalón azul.

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