Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | La pizarra vale tres puntos. El Tenerife da otro golpe sobre la mesa ante uno de los equipos de la zona alta: el Real Avilés (0-1). En un partido marcado por el mal estado del césped, la estrategia de Cervera funcionó a través de las botas de Nacho Gil y la cabeza de Enric Gallego, sumando una victoria de oro bajo dos pilares: oficio y pragmatismo.
Reajustó el sistema Álvaro Cervera para adaptarse a las circunstancias del partido, ‘aparcando’ el 4-4-2 para dar paso al 4-2-3-1, con Maikel Mesa como principal novedad en el once titular.
Los primeros minutos cumplieron con el empuje habitual del equipo que juega en su feudo. Buscaba avanzar el Real Avilés, que tenía más balón, pero tampoco encontraba las herramientas para hacer daño a Dani Martín.
Con el paso del tiempo, el Tenerife fue encontrando su sitio para ir creciendo. Ganó balón y consiguió hacerse dueño para ir asomándose, de forma progresiva, en las inmediaciones defendidas por Álvaro Fernández.
El mal estado del césped condicionaba enormemente la puesta en escena. Pero ahí, en un escenario que podía favorecer más a los asturianos, el equipo de Álvaro Cervera demostró su capacidad camaleónica para adaptarse a diferentes planes de partido.
Los insulares entorpecieron cualquier posibilidad de progresión del Real Avilés. Y fue avisando en campo contrario. La primera clara vino en un centro lleno de veneno de César, que Maikel Mesa no logró conectar y que, en su continuación, Nacho Gil buscaba un pase extra cuando tenía clara opción de tiro (14’). El Tenerife encontraba petróleo por las bandas. En una nueva incursión, esta vez por la izquierda, David ponía un centro cargado de intención que Babin despejaba con apuros a saque de esquina.
Los mejores minutos del líder del grupo I en Primera RFEF tendrían pronto recompensa. En un partido atascado, de mucho ‘barro’, la pizarra volvió a funcionar para el Tenerife: centro tenso de Nacho Gil y la testa de Gallego aparecía para dirigirla a la red, haciendo inútil la estirada de Álvaro Fernández (17’).
El 0-1 no cambió el guion del partido. Los blanquiazules eran más ambiciosos, pero también cautelosos ante el patatal que era el Estadio Román Suárez Puerta. Sin la posibilidad de circular como en Lugo por las particularidades del césped, el Tenerife lo intentó cuando pudo, pero sobrevivió sin apenas contratiempos.
La polémica hizo acto de presencia a la media hora, con los jugadores reclamando una mano de Babin dentro del área. Se pidió la revisión, pero Javier Figueiredo decidió que no era pena máxima. Distinta decisión a una acción parecida a la de César del Lugo. Lo del criterio de las manos dentro del área no lo entiende ni el propio estamento arbitral.
Solo en la recta final de la primera parte, el Real Avilés buscó un último arreón. Y en una jugada mal defendida, donde Balde Jr. no siguió a su marca, terminó en un peligroso centro al segundo palo donde Raúl González estuvo cerca de empatarlo. No hubo tiempo para más. El Tenerife había hecho lo más difícil: desatascar el marcador a su favor y sobrevivir sin sufrir.
La salida no fue la deseada. El Real Avilés adelantó su presión y, pese a no tener ocasiones claras, fue metiendo al Tenerife en su área con numerosos centros laterales y ganando más duelos. No tardó mucho en mover el banquillo Cervera, buscando alternativas en clave ofensiva con la incursión de Alassan y Noel López, en detrimento de Maikel Mesa y Balde Jr. (60’), que estuvieron discretos.
Por la izquierda, el Tenerife encontró dos buenas acciones para correr al contragolpe, aunque le faltó encontrar el último pase para terminar de hacer daño al Real Avilés.
Los blanquiazules continuaban con el mono de trabajo puesto. Una indecisión defensiva dejó mano a mano a Raúl Rubio con Dani Martín, pero el portero se hacía gigante para salvar un 1-1 que parecía seguro (73’). El líder estaba jugando con fuego.
A falta de diez minutos, el Tenerife tomaba oxígeno para avisar a los anfitriones. Primero, en una gran jugada personal de Noel López cuyo tiro sacaba Babin en el primer palo (79’). A continuación, con una genialidad de Nacho Gil, en forma de centro chut, que estuvo cerca de sorprender a Álvaro (80’).
Al líder no le duraba el balón, salvo ese intervalo de dos ocasiones, pero tampoco sufría en exceso por parte de un Real Avilés que le metía empuje, pero era impreciso en su ejecución. Pudo sentenciarlo De Miguel, pero su gol era anulado por fuera de juego tras una buena conexión con Nacho Gil (88’).
Por fortuna, el Tenerife no murió en campo propio, sino que jugó con inteligencia para perder tiempo hacia adelante, en zona de escaso peligro. Tres puntazos en el barro para seguir asentando un liderato que permanecerá, pase lo que pase, hasta 2026. La próxima semana, despedida del 2025 en el Heliodoro frente a la Ponferradina.
FICHA TÉCNICA
Real Avilés (0): Álvaro Fernández; Guzmán, Babin, Granero, Víctor, Raúl Hernández (Isi Ros, 66’) Adri Gómez, Álvaro Gete (Yasser, 77’), Berto Cayarga (Bari, 66’), Álvaro Santamaría (Natalio, 83’) y Raúl Rubio (Cueto, 77’).
GUTIÉRREZ X YASSER
Entrenador: Dani Vidal.
CD Tenerife (0): Dani Martín; David, Landázuri, León, César; Juanjo (Ulloa, 88’), Fabricio (Calavera, 73’), Balde Jr. (Alassan, 60’), Maikel Mesa (Noel López, 60’), Nacho Gil; y Gallego (De Miguel, 73’).
Entrenador: Álvaro Cervera.
Goles: 0-1, Gallego cabecea a la red un buen centro desde el saque de esquina de Nacho Gil (17’).
Árbitro: Javier Figueiredo (Comité gallego), asistido desde las bandas por Rubén Vázquez y José Miguel Álvarez. Cuarto árbitro: Oihan Aberrieta. Amonestó en los locales a Babin, Raúl y Bari; y en los visitantes a Gallego y Nacho Gil.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la decimosexta jornada del grupo I en Primera RFEF, disputado en el Estadio Román Suárez Puerta. El Real Avilés vistió con su equipación blanquiazul; el Tenerife, de color granate.















