
Paula Álvarez | La Laguna Tenerife resiste pero se topa con sus limitaciones. La eliminación de La Laguna Tenerife en los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Kosner Baskonia dejó varias claves sobre la mesa. El equipo aurinegro demostró carácter y capacidad de reacción, pero sufrió especialmente la ausencia de Marcelino Huertas, principal generador de juego y referencia en la dirección. Su baja obligó a Bruno Fitipaldo, Jaime Fernández y Van Beck a asumir más responsabilidad en la creación y la anotación, y aunque cumplieron, la diferencia se notó en los momentos decisivos.
Huertas es la brújula del equipo y, aunque el equipo mostró capacidad de adaptación, careció de fluidez y control de ritmo, especialmente en momentos clave del primer cuarto y del tramo final del partido. Esto se tradujo en ataques menos eficientes y mayor dependencia de acciones individuales para anotar. Por otro lado, la salida de Joan Sastre por una lesión en el isquio añade una capa adicional de dificultad. Sastre no solo es un jugador importante en la rotación exterior, sino que también es cupo español, esencial de cara a la plantilla de la Basketball Champions League. Si su lesión se confirma como significativa, el club podría verse obligado a buscar un sustituto no solo para Huertas, sino también para cubrir la posición de cupo, lo que condiciona la planificación a corto plazo. A pesar de las dificultades, los aurinegros demostraron carácter y competitividad. Llegaron a colocarse a un punto y generaron opciones de empatar, con Scrubb liderando la ofensiva y Jaime Fernández y Fitipaldo sosteniendo al equipo. Esto refleja que, incluso sin sus jugadores clave, el equipo puede adaptarse, ajustar su juego y competir al máximo nivel. La resiliencia quedó clara, aunque la falta de un referente como Huertas y el impacto de la lesión de Sastre limitaron la capacidad de cerrar el partido.
El partido evidencia que La Laguna Tenerife necesita profundidad en la plantilla y alternativas para cubrir bajas críticas. La capacidad de competir sin Huertas y Sastre es un mérito, pero también un aviso: en torneos cortos y de alto nivel, la plantilla debe estar preparada para mantener el ritmo y la eficacia sin depender excesivamente de un par de jugadores. La planificación de refuerzos, especialmente para cubrir cupos y la dirección de juego, será clave de cara a la BCL y la segunda mitad de la temporada.














