Redacción Deporpress | El Eibar no se fía del Tenerife. El CD Tenerife inicia este domingo su andadura en LaLiga Hypermotion visitando al Eibar en Ipurua, en un encuentro para el que el conjunto armero espera un rival exigente. El técnico del cuadro vasco ha destacado la dificultad del estreno liguero y ha pedido a sus jugadores valentía, agresividad y capacidad para llevar la iniciativa.
El entrenador del Eibar, Jokin Aranbarri, llega satisfecho al inicio de la competición después del trabajo realizado durante la pretemporada. Aunque reconoce que todavía existen aspectos por pulir, considera que su equipo está preparado para afrontar la primera jornada.
«La valoración de la pretemporada es buena. Ha habido diferentes contextos y algunos momentos en los que hemos estado muy bien y otros en los que sabemos que tenemos que seguir mejorando», explicó. Sobre todo, destacó que ve al grupo «convencido, con las ideas claras» y preparado para trasladar al campeonato todo lo trabajado durante las últimas semanas.
El objetivo del conjunto armero pasa por ser protagonista con balón y mantener una presión intensa cuando no tenga la posesión. «Quiero ver un Eibar convencido de lo que hace. Quiero ver jugadores valientes cuando tengan que tomar decisiones, que vayan con todo y que no duden», afirmó.
Respeto hacia el CD Tenerife
El técnico del Eibar no escondió la dificultad que espera ante el Tenerife. Del conjunto blanquiazul destacó especialmente su rendimiento reciente, la experiencia de su entrenador y su capacidad para atacar con velocidad.
«Es un rival que viene de hacer una temporada muy buena, estando arriba desde la primera jornada hasta la última. Tiene buenos jugadores y un entrenador con mucha experiencia», señaló.
También incidió en que el Tenerife es «un equipo que siempre está en buenas distancias, al que es muy difícil meterle mano» y que puede resultar especialmente peligroso en transiciones.
«Es vertical, sobre todo por fuera. Va a ser un partido exigente y con muchas dificultades, pero sabemos lo que somos y lo que queremos hacer, así que iremos a por ellos», añadió.
Precisamente, evitar que el Tenerife pueda correr será una de las cuestiones que más preocupan al cuerpo técnico del Eibar. «Ellos son un equipo que te ataca rápido y que es vertical, así que será importante que mantengamos las estructuras y que estemos organizados. Vamos a tener que hacer un partido completo porque, cuando recuperan el balón, salen rápido», advirtió.
Tres bajas para el estreno
El Eibar afrontará la primera jornada con tres ausencias. Imanol y Peru continúan recuperándose de sendos problemas en el tobillo, mientras que Lander sigue avanzando en su proceso de recuperación.
Por lo demás, el entrenador armero se muestra satisfecho con la configuración de una plantilla en la que conviven juventud y experiencia.
«Tenemos gente joven de la cantera, gente que repite y que lleva muchos años, gente que tiene mucha experiencia y gente que viene de fuera. Tenemos una mezcla de experiencia, calidad, juventud e ilusión», explicó.
El técnico también evitó marcarse objetivos a largo plazo antes de que eche a rodar el campeonato. Su primera exigencia es que el equipo demuestre desde este domingo sobre el césped la identidad que quiere construir.
«Queremos ser exigentes y ambiciosos. El primer objetivo tiene que ser demostrar lo que queremos ser. Ya no palabras, sino hechos. Que seamos capaces de emocionar a nuestra gente con hechos», aseguró.
Un estreno especial en Ipurua
El encuentro frente al Tenerife tendrá además un componente especial para el entrenador del Eibar, ya que supondrá su primer partido oficial al frente del equipo en Ipurua.
«Va a ser mi primer día como entrenador, con la responsabilidad que conlleva eso, pero estoy con mucha ilusión», reconoció antes de señalar la importancia del ambiente que se genera entre el equipo y la afición en el estadio armero.
El CD Tenerife será, por tanto, el primer examen de un Eibar que quiere comenzar la temporada imponiendo su propuesta desde el primer minuto. El conjunto vasco espera un duelo de máxima exigencia ante un rival al que identifica especialmente por su verticalidad y su capacidad para castigar cualquier pérdida.














