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Cervera: «Firmaría subir al Tenerife a Primera y que me echaran al tercer partido»

Álvaro Cervera (CD TENERIFE).
Álvaro Cervera (CD TENERIFE).
Álvaro Cervera (CD TENERIFE).

Redacción Deporpress | Cervera: «Firmaría subir al Tenerife a Primera y que me echaran al tercer partido». El entrenador del CD Tenerife se mostró muy gráfico a la hora de exprear su deseo de, no solo lograr el ascenso a Segunda División, sino de conseguir devolver al Tenerife a la máxima categoría, aun cuando eso pudiera acarrerar, hipotéticamente, un cese posterior.

En una entrevista concedida a ‘Las voces del Tete’, el técnico repasó la actualidad del equipo y su propia trayectoria en el fútbol profesional, confirmando además que, al primer futbolista que renovaría para Segunda División, sería al capitán Aitor Sanz y que si pudiera recuperar a jugadores del Tenerife de su pasado, estos serían Ayoxe Pérez y Suso Santana.

— En primer lugar, felicitarle por la marca de haberse convertido en el entrenador con más partidos dirigidos al frente del banquillo del Tenerife.
— Muchas gracias. Ya lo he comentado varias veces. Estoy muy orgulloso de la marca y de la cifra. Para un entrenador estar tantos partidos en el mismo equipo es complicado, aunque haya sido en dos etapas. La figura del entrenador ya se sabe cómo es y hoy en día mantenerse mucho tiempo en un club es difícil. Estoy muy contento y orgulloso, aunque es verdad que estoy en una época del Tenerife complicada y quizás sea más sencillo que en la época en la que el equipo estaba en Primera División, donde había grandes entrenadores que estuvieron menos tiempo.

— Cada vez que le escucho esa respuesta parece que se resta mérito. ¿Por qué?
— No es restarme mérito, de verdad. Es la realidad. Yo he estado dos etapas: estuve en Segunda B, luego subimos a Segunda, estuve un tiempo y ahora he estado en Segunda y en Primera RFEF. Es más sencillo que en esta etapa el club gane partidos y que un entrenador pueda mantenerse más tiempo. En los clubes de fútbol, cuanto más arriba estás, más difícil es ganar y los entrenadores, cuanto menos ganas, menos tiempo estás. Es pura lógica, pero no me quito mérito. Sé que hoy en día es complicado mantenerse en un club de la entidad que tiene el Tenerife.

— Pero hablamos de partidos dirigidos, no solo de victorias.
— Yo lo entiendo desde fuera, pero desde dentro los entrenadores, cuando firmamos un contrato, casi firmamos también nuestra baja. Es muy difícil acabar un contrato hoy en día. Son pocos los entrenadores que terminan un proyecto por decisión propia; la mayoría acabamos siendo destituidos. Un entrenador puede trabajar mejor o peor, pero solo mantiene su cargo si gana y lo pierde si no gana. La realidad es así de dura. Cuando ganas estás más tiempo, y es más fácil ganar en una categoría que en otra superior.

— ¿Qué ha sido lo más bonito que le ha dado entrenar al Tenerife?
— La primera vez que vine fue muy especial. Entrenar en la ciudad donde crecí y donde di mis primeros pasos como niño y como futbolista era un orgullo. Recuerdo el primer ascenso con mucha alegría y aquella primera etapa como un periodo muy eufórico del club, ganando partidos importantes. No hay un momento concreto porque el ascenso fue fuera de casa, pero el orgullo de entrenar al equipo de mi casa fue algo muy especial.

— De esos más de 160 partidos, ¿hay alguno que recuerde de manera especial?
— Recuerdo uno que le ganamos a Las Palmas aquí, en el que Ayoze fue un poco su consagración como futbolista, el que está ahora en el Villarreal. Ese partido lo recuerdo mucho porque es un rival especial en cualquier categoría. Lo ganamos y lo recuerdo con claridad, incluso más que el del ascenso.

— En Cádiz también logró ser el entrenador con más partidos dirigidos en la historia del club. ¿Es el banquillo del Tenerife un lugar complicado para mantenerse?
— Sí. Los entrenadores lo comentamos entre nosotros. Hay equipos con una presión añadida por su historia, y el Tenerife es uno de ellos. Esa presión viene por su pasado, por los grandes jugadores y entrenadores que han pasado por aquí. Mantenerse en este banquillo es más complicado que en otros.

— ¿Somos un poco esclavos de ese pasado?
— Sí, un poco. Y no lo digo de forma peyorativa. Este club llegó muy arriba en su día y ahora está muy por debajo de aquellos años. Hay gente joven que no lo recuerda, pero muchos aficionados siguen yendo al estadio con ese recuerdo y esa comparación siempre está ahí. Eso añade presión.

— ¿Cómo se gestiona esa presión?
— En mi caso, con experiencia. Si esta situación la hubiese vivido cuando empecé a entrenar, seguramente estaría más angustiado y nervioso. Ahora lo llevo con más tranquilidad porque forma parte del fútbol. El fútbol sorprende poco: puedes perder donde crees que vas a ganar y ganar donde crees que vas a perder. Hay que ir día a día.

— ¿Un sueño por cumplir en el Tenerife?
— Jugar un play-off para ascender a Primera. Yo lo firmaba ahora mismo: subir a Primera y que me echen al tercer partido, pero lo firmaba ahora mismo.

— Desde fuera parece que el Tenerife tiene que ganar siempre, como les pasa a clubes grandes.
— Es verdad que existe esa presión, pero en los equipos grandes el peso del éxito o del fracaso recae más en el club. En categorías como esta se le achaca mucho más al entrenador.

— ¿Tiene el Tenerife un entorno más exigente de lo habitual?
— Es normal. El club tiene la necesidad de salir de esta categoría y volver al fútbol profesional. Hemos dado sensación de superioridad porque hemos ganado muchos partidos, pero hay un rival que también lo está haciendo muy bien. Aun así, creo que estamos haciendo una gran temporada. Los rivales han mejorado mucho en la segunda vuelta y eso hace que cada partido sea más difícil.

— ¿Cómo analiza partidos como el último empate, que deja sensaciones encontradas?
— Ese partido, en otro contexto, se vería como un gran esfuerzo del equipo jugando con diez, intentando ganar hasta el final. Pero entiendo al aficionado que solo le valga la victoria. Yo lo analizo desde el esfuerzo y desde si el equipo hizo lo que tenía que hacer. Y después de ese partido solo puedo decirles a los jugadores que ese es el camino.

— Ha entrenado al Tenerife, al Cádiz y al Racing de Santander. ¿Había una motivación especial por entrenar en su tierra?
— La primera vez sí. No me lo esperaba y nunca pensé que volvería a Tenerife como entrenador. La segunda vez vine porque el equipo estaba en una situación complicada y porque es mi casa. Si no hubiese sido el Tenerife, seguramente no lo habría hecho. Me fui la primera vez con mal sabor de boca y sentía cierta obligación de intentar arreglarlo.

— ¿Qué diferencias hay entre las dos etapas en el Tenerife?
— La primera fue dura por las expectativas. El equipo llevaba un año en Segunda B sin subir y ese es el momento en que los equipos grandes corren el riesgo de quedarse muchos años ahí. Lo conseguimos y subimos. Después el Tenerife se asentó en Segunda y parecía que lo malo era no jugar el play-off de ascenso a Primera. El descenso del año pasado fue un golpe de realidad. Ahora se están haciendo cosas para que, si el equipo sube, pueda mantenerse cerca del salto a Primera.

— ¿Aprendió algo de aquella primera etapa que aplique ahora?
— No tanto del Tenerife como del fútbol en general. Con los años ganas experiencia, tienes más calma, eres más reflexivo. Pero no volví pensando en lo que pasó antes, sino intentando hacer las cosas como las he hecho siempre.

— Si pudiera rescatar a un jugador de la primera etapa para la plantilla actual, ¿a quién elegiría?
— Ayoze Pérez nos vendría muy bien, pero es un jugador inalcanzable para nosotros. Y si hablamos de otros, por ejemplo me gustaría tener a Suso jugando de extremo.

— ¿Sigue pensando que los extremos tienen que defender tanto como antes?
— Mi forma de ver el fútbol ha cambiado un poco. Sigo pensando que hay que defender, pero ahora lo veo más como una labor del equipo que como una responsabilidad individual. Hoy Suso jugaría conmigo incluso fuera de casa.

— Antes de terminar, quería preguntarle ppor Aitor Sanz en el campo.
— Aitor Sanz es un jugador muy especial para mí. Recuerdo que un día en Valencia me hablaron de él cuando jugaba en el Oviedo. Fui a verlo con Roberto y dije: “Ese jugador tiene que estar con nosotros el año que viene si subimos”. Al final lo fichamos. Incluso cuando yo estaba en Cádiz intenté ficharlo con 35 años porque pensaba que podía jugar en Primera División. Ahora he vuelto a encontrarme con él y es un jugador que los entrenadores disfrutamos cada día. Si me dijeran que hay que renovar al equipo tras ascender, el primero que renovaría sería él.

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