
Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | Bien está lo que bien acaba. Es un dicho manido, pero no por ello menos cierto. No fue el mejor partido del CD Teneirfe, que a pesar de jugar más de 90 minutos (con los tiempos de prolongación) en superioridad numérica, sufrió de lo lindo para derrotar al Zamora y, solo en la recta final, los goles de De Miguel y Nacho Gil, nos permitieron respiran tranquilos.
Se le puso muy de cara el partido a los blanquiazules, pero lo leyeron fatal. Sin saber jugar, nerviosos, ante un Zamora bien plantado y que, con el paso de los minutos y por supuesto el error de Gallego en el penalti, se fue creciendo. No como para ganar en el Heliodoro, pero sí como para darme la sensación de que se nos iban dos puntos si no nos poníamos serios.
Y no nos terminábamos de poner, como pensando que el gol caería por si solo y eso, nunca, y menos ante un Zamora muy serio y bien plantado. Encima, sin Aitor Sanz, Calavera no dio el paso adelante que le hace falta. Es más, aportó más Fabrizio en el rato final que jugó, que él mismo. Incluso Javi Pérez en la segunda parte mejoró a un desconocido Juanjo Sánchez. Los dos pivotes de la primera parte, los titulares, no supieron leer el partido. Encima, con Nacho Gil desconectado y Jesús De Miguel en su peor partido, la cosa no pintaba para muchas alegrías.
Por eso, como escribo al principio, bien está lo que bien acaba. +3 contra un presumible rival directo, una nueva satisfacción en el Heliodoro para los otra vez más de 14.000 espectadores, y la seguridad de que la primera derrota está muy cerca. No la deseo, lógicamente, pero jugando como contra el Castilla y hoy contra el Zamora, estamos más cerca de caer si no hay un buen ejercicio de autocrítica; constructiva siempre.















