Redacción Deporpress | Pucela espera a una UD en alza. Valladolid lo tiene todo para que la UD pueda lograr un resultado que sirva como un chute de euforia en sus planes de noviembre:
* Porque una victoria en el Nuevo Zorrilla permitiría a los amarillos al menos volver a ‘dormir’ en los aposentos del líder de la clasificación.
* Porque el conjunto castellano es un cualificado rival, directo en la lucha de la zona alta de la tabla.
* Porque Pucela ha sido escenario de muchas pesadillas y de apenas tres éxitos de la UD en partidos oficiales, volviendo a borrar la maldición de abundantes partidos ante el equipo albivioleta.
* Y porque el grueso de buenas sensaciones del triunfo sobre el líder Racing de Santander tendrían una reválida que agrandaría la moral al llegar al primer tercio del calendario.
Al margen de ello, está el incentivo de mantener la condición de invicto en los desplazamientos, un aval que sin duda refuerza la candidatura del equipo de Luis García Fernández.
No será la noche del viernes una velada cómoda para ninguno de los dos equipos. A Las Palmas le toca reconstruir su centro del campo con la ausencia de Loiodice y el compromiso internacional de Cedeño, si el panameño fuera el relevo natural del sancionado galo.
Esa sería la principal novedad de un once que podría tener alguna variación más en vanguardia, como viene siendo norma en las últimas jornadas.
Enfrente, un rival que está a 3 puntos de distancia y que también saldrá al terreno de juego cuchillo entre dientes. Su entrenador habla de un partido como una final para el Valladolid. Un concepto demasiado temprano y quizá excesivamente arriesgado. Pero añade un toque de condimento más para que los visitantes estén en alerta máxima porque la trayectoria de ambos indica que los puntos de este viernes tendrán una segunda lectura tarde o temprano.














