
Redacción Deporpress | Los logros de Luis García en Las Palmas. La UD Las Palmas está de vacaciones disfrutando de lo que dice la tabla clasificatoria tras 19 partidos de los 42 ya cubiertos: segundo puesto, el equipo más rocoso con una colección de datos que hablan de un nuevo libro de acontecimientos que nada tienen que ver con la aciaga campaña anterior.
Luis García es en sí mismo una reforma dentro del proyecto, al tratarse de un entrenador por el que se ha apostado de manera decisiva para restablecer los códigos de juego que puedan devolver al equipo amarillo a la élite nacional.
En los primeros seis meses de su labor ya hay detalles numéricos y sensaciones deportivas que hablan de una línea que no se debería abandonar. Los principales, a nuestro juicio, son:
1 Una de las mejores defensas en el expediente del club
El promedio de goles encajados durante los 19 primeros encuentros es algo superior a medio por partido (0,57). Tiene como referencia lo realizado por García Pimienta en 2022-23 (0,69), con el añadido de que hasta el momento ningún conjunto ha logrado anotar más de un gol a los amarillos. Ese registro hace pensar que Dinko Horkas pueda tener opciones reales al final de temporada a convertirse en el segundo Zamora en la historia del club. A partir de ahí, todo lo demás funciona.
2 La reválida de jugadores que recuperan versiones óptimasSon varios los casos de futbolistas del equipo que desde la llegada de García Fernández están mostrando la cara A de sus respectivos rendimientos. Enzo Loiodice vuelve a ser una pieza angular en el centro del campo, con su firme posicionamiento y distribución. Enrique Clemente ha acabado de encajar en todas las alineaciones, con una inclinación de cobertura completa en las dos facetas del juego. De igual forma Pejiño, que vuelve a mostrar su zurda amenazante a los rivales. El propio Horkas, Mika Mármol … hasta Jesé Rodríguez, que vuelve a sonreírse con el gol. |
3 La identidad futbolística restablecida
La UD Las Palmas procedía de un sombrío ciclo final en la gestión de Diego Martínez, con un equipo cuesta abajo en la clasificación. Y sin tener ya la brújula en mano del juego que le había llevado a la máxima categoría. La reconstrucción de la identidad, con la batuta de García Fernández, está siendo paulatina. La UD ha liderado en gran parte de la competición el ranking de la posesión en la categoría (ahora es tercera), con un fútbol paciente que todavía debe elevar sus prestaciones. El patrón está sobre la mesa, las mejoras todavía se pueden realizar.














