Eduardo Cabellos (Santa Cruz de Tenerife) | Un Tenerife que avanza a trompicones. Dos empates consecutivos, pero cinco jornadas sin ganar. Tres puntos de los últimos quince posibles que reflejan la mala dinámica que atraviesa el CD Tenerife, tanto en resultados como en sensaciones. Si bien se puede valorar positivamente que el equipo siga sumando, los tropiezos ante Cádiz, Córdoba y Celta Fortuna, rivales de un nivel similar al representativo, generan preocupación.
La goleada del Castellón podía entrar dentro de lo previsible, aunque no la imagen ofrecida. En Balaídos, el conjunto de Álvaro Cervera volvió a estar lejos de la versión competitiva que mostró ante el Girona. Una primera mitad muy floja, con desajustes defensivos, del que llega el primer gol, y poca presencia ofensiva. La segunda parte mejoró gracias a los cambios.
El gol de Nacho Gil alimentó la esperanza de rescatar los tres puntos, pero el propio jugador terminó siendo el protagonista del triste desenlace. En el último minuto, se resbaló al lanzar un penalti que pudo significar la victoria y dejar atrás la mala racha.
Visto lo visto, el empate se podría haber firmado antes del arranque. Un punto más añadido a esa barrera de los 50, de la que todavía le separan 37. El objetivo sigue ahí, pero el equipo necesita recuperar sensaciones para encontrar regularidad. Porque el Tenerife trata de arrancar, pero, por ahora, le cuesta demasiado.














