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Bien empieza lo que bien ‘acabó’

Jugadores celebrando junto a la afición (LA LIGA)
Jugadores celebrando junto a la afición (LA LIGA)
Jugadores celebrando junto a la afición (LA LIGA)

Edu Cabellos (Santa Cruz de Tenerife) | Bien empieza lo que bien ‘acabó’. Un trabajo excelso del CD Tenerife en Primera RFEF iba a encontrar muy pronto su recompensa. Una victoria en un estadio históricamente complicado para el representativo. En los 16 precedentes ligueros del Tenerife en Ipurua, los blanquiazules habían conseguido tres victorias, siete empates y seis derrotas. Por lo que este escenario ha sido históricamente un territorio esquivo para el Tenerife. 

Una dinámica que se rompe hoy, con la victoria (1-3) en el reestreno de los blanquiazules en Segunda División. Un inicio de temporada muy esperado, tras el dominio de principio a fin en la categoría de bronce. Ahora, en una competición distinta -y más exigente-, los de Álvaro Cervera no pueden confiarse en exceso. 

Una primera parte controlada por el conjunto tinerfeño, que además encontró muy pronto el camino del gol. El primer grito de la temporada llegó tras la conexión entre Nacho Gil y Enric Gallego, dos de las figuras de la pasada temporada que parecen decididos a seguir siendo protagonistas. Un pase teledirigido, espectacular, que rompió líneas y encontró a Gallego con espacio. El delantero la dejó correr y definió con un remate cruzado y raso con su pierna hábil. 

Luego llegó el empate local, aprovechando los errores en una banda derecha que fue, hoy, el principal punto débil del Tenerife. Pero antes del descanso, un chico nuevo en la oficina se encargó de devolver la ventaja a los blanquiazules. Resultaba familiar: mediocentro, dorsal 16 a la espalda; pero no, no era nuestro querido capitán. Nuevo ciclo y con Jesús Álvarez, heredando el dorsal de la leyenda Aitor Sanz, que empezó la temporada por todo lo alto, dejando su sello también en el marcador. Un disparo con la zurda desde fuera del área que, tras rebotar en un rival, terminó colándose en la portería antes del descanso. 

Despacito y con calma, pero el Tenerife ya resta tres puntos a ese cotizado objetivo de los 50 y a la salvación ‘matemática’ de la categoría. El único objetivo que debe estar en el horizonte en una temporada que, de momento, ha comenzado siguiendo el mismo camino que terminó la anterior: con el Tenerife ganando.

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