
Redacción Deporpress | Las Palmas se lleva el Carranza. La UD la cerró con su mejor actuación en los cinco partidos amistosos de su calendario, ganando además a un rival de su propia Liga (1-3) como lo es Cádiz. Los jugadores isleños apenas tuvieron 10 minutos de incertidumbre en el partido, tramo que aprovechó su rival para ponerse por delante en el tanteador. Pero la respuesta colegiada del equipo fue importante, conquistando el balón, luego el marcador y finalmente sellando el billete para que el trofeo de los trofeos regrese a Gran Canaria.
No necesitó la UD Las Palmas la amplitud de los minutos para mostrar las dos caras que ha exhibido durante la pretemporada. Y, además, en orden cronológico similar en otros ensayos. Primero pagó cara su fragilidad defensiva en los inicios de partido, donde ha encajado tantos rivales de aperturas en el marcador. Esta vez el Cádiz lo hizo con una jugada sencilla a la espalda de Marvin Park, que exprimió el extremo Antoñito y que su compañero Izeta completó para el 1-0.
Pero a raíz de ese primer disgusto apareció el equipo que lleva los patrones del juego pretendido por De la Barrera. A través del balón, Las Palmas consumió minutos en campo rival, trasladó movimientos de desajustes defensivos del Cádiz y logró pronto también igualar el partido. No sin asumir el riesgo de su defensa avanzada, a la que los andaluces trataban de perforar con jugadas en vertical.
Pero funcionó el plan del toque. Miyashiro apareció por esos espacios cercanos al área y recibió un servicio de Kirian para anotar el 1-1. El gol del atacante japonés fue espléndido por su olfato en el desmarque, gesto técnico para un control del cuero en desplazamiento y finalización con chut cruzado.
El prestigioso trofeo gaditano cambiaba su escenario. Esas jugadas de los visitantes eran inquietantes para la defensa del Cádiz, con un Rafa Cruz crecido en la banda izquierda y auxiliado por el improvisado lateral zurdo Valentín. Pero el 1-2 llegó por la banda derecha, con otra jugada punzante de Marvin Park que pudo completar con éxito Manu Fuster en la boca de gol.
El marcador a favor al descanso borraba el mal sabor del inicio y le valía a De la Barrera para reivindicar en el vestuario que la idea es capaz de dar frutos. En la reanudación el Cádiz no fue capaz de voltear la situación. Al contrario, los futbolistas de Rubén de la Barrera siguieron dictando la noche con su estilo y con un nuevo gol de equipo, cerrado con gran disparo de Jefté a media altura.
Las Palmas dejaba su mejor rostro en el día final del verano antes de que el Albacete ponga a prueba todo el entramado, que acaba con mejor pinta que como comenzó.














