
Redacción Deporpress |El Real Madrid impone su ley y fuerza el tercer partido a La Laguna Tenerife. El sueño de alcanzar las semifinales de la Liga ACB tumbando al vigente campeón, Real Madrid, tendrá que esperar al tercer y definitivo partido para los canaristas, que cedieron este jueves en el segundo partido ante un cuadro, el de Scariolo, al que le salió su plan de juego para contrarrestar sus ausencias y la llamada al Rock & Roll de los locales (83-118).
Los aurinegros jugaron de nuevo de tú a tú al Real Madrid, aunque fuera tan solo en el primer cuarto, que incluso cerraron con ventaja 24-21, pero el global del segundo, tercero y cuarto, con 59-97 favorables a los merengues, y llegar ya con 20 de ventaja a los últimos diez minutos, fue castigo demasiado severo para los insulares, que deberán apelar de nuevo a la heroica para tratar de avanzar a semifinales ganando el sábado de nuevo en el Movistar Arena.
Avisaban los protagonistas que sería una batalla, y así empezó. A los mandos Campazzo en el Real Madrid y Huertas en los tinerfeños, pero con más dureza defensiva qué efectividad hasta que Doornekamp anotó la primera canasta del partido pasados los tres primeros minutos (3-0).
El exterior local ejercía de líder en el arranque (5-2, 3’), con una afición ejerciendo de sexto hombre en pista, de verdad. Hezonja, de tres,, puso arriba a los merengues (5-7). Otro triple de Doornekamp, este desde casi nueve metros, puso arriba de nuevo a los laguneros (10-7, 4’).
Saltó a la cancha, ovacionado, el cumpleañero hoy y héroe el martes pasado Jaime Fernández, para ejercer de base, pero el partido lógicamente se apretaba (12-11, 5’) y hasta Yebo se permitía el lujo de anotar de tres (15-11).
Cada acción era una batalla, cada rebote una lucha. Rotaban quintetos Vidorreta y Scariolo para aguantar este nivel físico mientras Hezonja llegaba a su decena (15-14) y Mills lograba una bandeja NBA (17-14). El australiano se crecía (19-16), pero Maledon empataba desde el triple (19-19).
Salvo Dylan Bordón, Vidorreta ya había utilizado a todos sus jugadores en este primer acto, en el que Alderete se sumó a la fiesta triplista (24-21) para cerrar el marcador.
El segundo empezó con palmeo de Abromaitis, pero pronto empató Real Madrid tras canasta fácil de Yurtseven (26-26, 12’) tras la que Vidorreta pidió tiempo muerto. Desde el tiro libre, Maledon puso en ventaja a los de Scariolo (26-28). Eran los mejores momentos de los visitantes (26-30), pero Jaime Fernández, con un 2+1, rompió los malos últimos ataques locales (29-30, 13’).
Con Lyles había encontrado una manera eficaz el Real de anotar, mientras Van Beck, de tres, devolvía la igualada en el toma y daca y Mills volvía a poner en ventaja a los canaristas (34-32). Ahora tocaba el tiempo muerto de Scariolo al grito de “¡Sí, se puede!” de la afición lagunera.
Al ecuador de este parcial se llegó con triplazo de Mills (37-36). Estaba siendo un partidazo, como el primero, con dos equipos lanzados a campo abierto, posesiones cortas, y agresivos (39-41, 17’)… y llegaron las primeras quejas por el excesivo celo arbitral con faltas a los locales.
Cogieron aire los madridistas tras triple de Deck y máxima ventaja visitante (39-46, 17’), forzando al segundo tiempo muerto de Vidorreta. Alentaba el técnico aurinegro a la afición para meter más presión, sacando dos faltas consecutivas para que el rival entrara en bonus.
Al último minuto se entró con 42-46. No perdonó Llull de tres en una gran jugada visitante…ni Jaime para evitar una desventaja importante (45-49). Quedaban 21”, bola para el Real Madrid que, como casi siempre, se terminó jugando Llull para, con un nuevo canastón, llevar a seis la ventaja al descanso (45-51).
El propio Llull ampliaba ventaja al volver de vestuarios, y Deck elevaba la renta (45-55) en una salida “peligrosa” para La Laguna Tenerife. Tres puntos seguidos de Yebo bajaron la alerta (48-55, 22’), pero estaba siendo una fase delicada del duelo para los insulares, que trataban de aferrarse a la frontera de los diez puntos.
Los sobrepasó tras triple de Abalde (53-64) y reaccionó Vidorreta con Huertas, Van Beck y Sastre a cancha de nuevo. Se llegaba al ecuador con 55-68 y el Rock & Roll empezaba a dar síntomas de agotamiento. Hezonja ajustició con su tercer triple y punto 18 (55-71, 25’) para pulsar de nuevo la alerta roja Vidorreta.
Ni Van Beck ni Huertas acertaron de tres, pero sí Llull, hurgando en la herida (55-74) para ‘romper’ el partido, que se ponía casi imposible. Hasta las voces en la grada se apagaron, asumiendo que la remontada no llegaría y la épica estaba descartada.
En los mejores minutos del Real Madrid probablemente de sus últimos 10 partidos, los de Scariolo pusieron el lazo para llegar al cuarto periodo con la victoria amarrada, a pesar de dos triples, consecutivos, de Van Beck y Mills (65-85).
Adecentó el último cuarto la escuadra aurinegra, que salió valiente para no perderle la cara al partido aunque ya con la mente puesta en el sábado. Se movía cómodo el Real Madrid con ventajas que apenas bajaban de la veintena y ya se protestaba cualquier decisión arbitral; buscando meter presión o encontrar culpables más allá de la excelencia merengue esta noche, en la que supieron defender como no lo hicieron en el primer partido a los tinerfeños.
Así fueron pasando los minutos (72-92, 32’), con algunos aficionados marchándose para evitar la congestión de tráfico a la salida posterior.
Jugaba el Canarias con Fridriksson, Van Beck, Scrubb y Yebo, dando descanso a los actores principales. Se habían quedado sin aire los canaristas, viendo como tanto física como tácticamente el Real Madrid mostró argumentos de defensor del título.
Con 75-100 y todavía 5’30” para el final, el público empezó a desfilar, ya en mayor cantidad, privando al equipo de su más que merecido reconocimiento (sic). Con un susto médico en la grada a un aficionado local por el que se tuvo que parar el encuentro para que fuera atendido los sanitarios, concluyó el envite que, a pesar de lo abultado del resultado en contra, no hay que olvidar que supone el 1-1 en la eliminatoria, y todavía hay capacidad para poder dar un golpe sobre la mesa en la capital de España.
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