
Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | El Tenerife se aburre a sí mismo. Segundo partido seguido en casa, y segunda vez que el Tenerife no solo no es capaz de meterle un gol al rival, es que no llega a generar ni tres ocasiones DE VERDAD, de las del «¡Uyyyyy!» en la grada.
Un punto de seis posibles en un tramo que casi obligaba a firmar un nueve de nueve solo por mantener viva la ilusión de una permanencia que se marcha entre los dedos como arena de playa. Son dos partidos en los que las oportunidades reales de marcar gol se podrían contar con los dedos de una mano.
Ya avisó Cervera nada más llegar a la isla que le preocupaba más la faceta ofensiva que la defensiva, aunque el preparador aseguró hoy tras la rueda de prensa que si este encuentro se llega a repetir, el equipo lo hubiera ganado. Si él se queda con que le ha gustado el partido, pues bienvenida sea la reflexión de un profesional que sabe diez millones de veces más que un servidor.
Pero mi percepción era que ni aun durando una hora más el partido, el Tenerife hoy hubiera ganado, y no hay que olvidar el penalti fallado en la primera parte por Yeremay, que perdonó el triunfo visitante. Ahora viene el Albacete y lo máximo a los que aspirará el Tenerife es a acabar esta semana con cuatro puntos sumados de seis, ni la mitad de lo que hubiera sido necesario para ver cómo las nubes se van despejando. Ya ni de cara al domingo soy optimista, y nada me gustaría más que me quitaran la razón















