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Imperdonable

Azón celebra el empate ante la incredulidad de Mellot (LALIGA).
Azón celebra el empate ante la incredulidad de Mellot (LALIGA).
Azón celebra el empate ante la incredulidad de Mellot (LALIGA).

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Imperdonable. Dos minutos fatales terminaron por la borda un preciso trabajo táctico del Tenerife en La Romareda, donde estaba siendo infinitamente mejor ante un Real Zaragoza que tenía desquiciado a su público.

La estrategia había salido como la seda. El plan de Cervera funcionó a la perfección, desactivando por completo a los de Miguel Ángel Ramírez para ir creciendo sobre el verde, ganando confianza y golpeando primero para irse con una renta al descanso.

Una puesta en escena que se prorrogó en el segundo tiempo, con un 0-2 que parecía, esta vez sí, definitivo por las sensaciones sobre el césped. Pero no contento con el martirio de temporada, el Tenerife volvió a las andadas hasta en su mejor partido del curso a domicilio.

Del 77’ al 78’ regaló dos goles a un rival que estaba herido de muerte. Dos puntos tirados a la basura que no volverán y que perpetúan la maldición del representativo lejos del Heliodoro, que sigue sin ganar desde el curso pasado en la península y que se mantiene como el peor visitante de toda la Segunda División, siendo en este inicio de segunda vuelta el único que no ha sumado de tres.

Una desconexión puntual, pero imperdonable. De los 17 a los 15 puntos. Dinamitando la segunda victoria consecutiva, con lo que acarrea en cuestión de confianza. Y una permanencia que pasa de los doce a los diez puntos.

¿Mejor? Sí, pero insuficiente. De poco sirve la mejoría si completas un partido más que notable para cometer dos errores benjamines que frustran todo el buen hacer. Dos puntos que no vuelven cuando el margen de error no existe. Un borrón en La Romareda.

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