
Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | EIVARAZO. El protagonista del último atentado: Sánchez Villalobos, en compañía de todo su equipo desde la sala VOR. Un penalti no pitado sobre Bodiger, que derivó en el 0-1 del Éibar, en la primera parte. Y en la segunda mitad, un escandaloso gol anulado a Maikel Mesa por “supuesto contacto fortuito”. Un noqueo prácticamente definitivo que deja al Tenerife con pie y medio en Primera RFEF, a pesar de que no se rindió y consiguió salvar un punto, gracias al acierto de Gallego.
Álvaro Cervera pudo utilizar su once tipo, recuperando a Aitor Sanz y Sergio González para la causa. Pese a ello, el Tenerife ofreció una de sus peores puestas en escena de los últimos meses, supeditado a la voluntad del Éibar.
Al Tenerife le costó mucho progresar, errático en la circulación de balón y para romper líneas. Los pupilos de Beñat San José cedieron el balón al representativo, pero este no supo qué hacer con el mismo.
El plan de los armeros salió a la perfección, ya que hizo daño cuando pisó campo contrario y jugó con el estrés blanquiazul. Avisó primero Cristian, con un zapatazo desde fuera del área que rechazó Edgar Badía. A renglón seguido, Corpas buscó un centro chut que se pasó de rosca (9’).
El Tenerife no ofreció su mejor versión, pero tuvo ocasiones manifiestas para fusilar a Magunagoitia. El primer aviso llegó en una incursión de Bodiger, cuyo balón raso al área no encontró rematador (13’).
Sin embargo, los blanquiazules se perdieron en las protestas. Porque del posible 1-0 se pasó al 0-1. Todo surgió en una acción donde primero se reclamaron manos dentro del área armera y, a renglón seguido, se pidió un penalti por derribo a Bodiger. El estadio y los jugadores saltaron al unísono, con ostensibles protestas a José Antonio Sánchez Villalobos mientras la jugaba progresaba. Así, el Tenerife se perdió más en las protestas, en una jugada que evolucionó hasta el área rival, donde Guruzeta remató a la media vuelta para ponerla lejos del alcance de Badía (13’).
Justificado o no, el Tenerife fue presa de sus propios fantasmas. El gol hizo mucho daño. Más que por el momento, por las formas. Los de Cervera no supieron cómo contrarrestar el orden defensivo de un Éibar que defendía con relativa comodidad.
No obstante, hubo ocasiones manifiestas para empatarlo. Estas vinieron en errores en la salida armera, fruto de la presión alta del Tenerife. En una mala entrega, Diarra se la quedó en opciones de un 2 vs 2, pero estuvo blando en el forcejeo con su marca (21’). El maliense repetiría protagonismo, cazando un despeje errático para Arbilla que cedió en posición franca a Gallego, pero al igual que en Riazor, su definición con el exterior se fue al limbo cuando ya se cantaba el gol desde las gradas (26’). En un saque de esquina, Bodiger atrapó un esférico que rompió con mismo destino: la grada de Popular (30’).
Antes del asueto, sí marcó Luismi Cruz, pero la jugada había quedado invalidada por fuera de juego previo (41’). Unos 45 minutos para el olvido donde, esta vez sí, el Tenerife no fue superior al contrario. Tenía trabajo por delante Cervera en vestuarios para dar con la tecla deseada en la pizarra, que diera una imagen renovada al representativo para opositar a la remontada.
La vuelta de vestuarios se daba con una cara nueva: César entraba por David, por lo que Mellot pasaba a ocupar el carril derecho. El guion se mantuvo en la misma tónica, con un Tenerife que tenía balón pero al que le costaba horrores progresar para poner en aprietos al Éibar.
La indignación subía en revoluciones en otra flagrante decisión arbitral contra el Tenerife. Un centro de César perfecto era cabeceado por un recién ingresado Maikel Mesa al fondo de la red, pero José Antonio Sánchez Villalobos lo anulaba por supuesto contacto fortuito. Ver para creer. El público, indignado, dedicaba una numerosa pañolada y protestas por una nueva actuación sospechosa para la colección.
Del enfado por el gol anulado a Maikel pudo llegar el 0-2 en la siguiente acción, pero Badía salvó un desastre mayor. Pese al maltrato de los árbitros, el Tenerife apeló a su orgullo y tuvo más opciones para igualarlo. Gallego no llegó a rematar en un centro que remató a bocajarro, pero fuera de los tres palos.
Pero ni minándole la moral. El Tenerife nunca se rinde. Una gran jugada colectiva por pasillos interiores derivó en una incursión de Landázuri, que se disfrazó de extremo para colarse en el área y servir a placer a Gallego, que se resarcía (83’) para dar un halo de esperanza al representativo.
Puso toda la carne en el asador el Tenerife, pero se dejó ganar la partida por la precipitación. Una contrarreloj a todo o nada que evidentemente dejó espacios, convirtiendo al partido por momentos en un correcalles. El Éibar trató de enfriar el sprint final de los anfitriones. Cantero tuvo la última en el descuento, pero su volea se marchaba alta.
Tercer empate consecutivo que prácticamente sentencia al Tenerife hacia la Primera RFEF. La permanencia podría quedar a diez puntos en la noche de este domingo, siempre y cuando el Zaragoza gane al Huesca. Solo quedan quince en juego.
FICHA TÉCNICA
CD Tenerife (1): Edgar Badía; Mellot, Landázuri, Sergio, David (César, 45’); Bodiger, Aitor Sanz (Fabio, 86’), Luismi Cruz, Diarra (Teto, 61’), Waldo (Maikel Mesa, 61’); y Gallego.
Entrenador: Álvaro Cervera.
SD Éibar (1): Magunagoitia; Sergio Cubero, Arbilla, Comas (Arambarri, 88’), Cristian Gutiérrez; Sergio Álvarez, Nolaskoain (Puertas, 45’), Matheus Pereira (Iván Gil, 88’), Guruzeta (Pascual, 71’), Corpas; y Jon Bautista (Javi Martínez, 82
Entrenador: Beñat San José.
Goles: 0-1, Guruzeta remata a la media vuelta (13’); 1-1, Gallego remata a placer una buena jugada colectiva (83’).
Árbitro: José Antonio Sánchez Villalobos (Comité andaluz), asistido desde las bandas por Iván Ríos Vargas y Ángel Valverde Martínez. Cuarto árbitro: Daniel Pastoriza Iglesias. VAR: Luis Mario Milla Alvéndiz (Comité andaluz). Amonestó en los locales a David, Sergio González y Cantero; y en los visitantes a Nolaskoain y Corpas.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la 37ª jornada de LaLiga Hypermotion, disputado en el Heliodoro Rodríguez López ante 14.212 espectadores. El Tenerife vistió con su habitual indumentaria: camiseta y medias blancas, con pantalón azul. El Éibar utilizó su vestimenta verde. Los jugadores realizaron un pasillo de honor a los componentes de la Fundación CD Tenerife, en reconocimiento con motivo de su campeonato y ascenso a Primera RFEF. Igualmente, se guardó un minuto de silencio en recuerdo al Papa Francisco y también por Eugenio Camacho, vicepresidente del CD Tenerife (78/86), el directivo blanquiazul Guillermo Alonso (78/79) y por el periodista Domingo Álvarez Febles. Los jugadores portaron brazalete negro.















