
Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | ¡Aquí no se rinde nadie! El Tenerife está dispuesto a creer en su propio milagro, practicando una única religión: el ‘cerverismo’. Resistió en Gijón con un gol en su contra, realizando un acto de fe para conseguir su primera victoria lejos del Heliodoro (¡por fin!) ante el Real Sporting (1-3), en una segunda parte loca para confirmar la segunda remontada consecutiva –después de años sin realizar ninguna- y mantenerse agarrado a un clavo ardiendo.
Dos piezas movió Álvaro Cervera en su tablero de ajedrez. En su habitual 4-2-3-1, Maikel Mesa reemplazó a Ángel por decisión técnica, mientras que Mellot pasó al eje central para ocupar el hueco dejado por Landázuri, con César ocupando el carril.
Los primeros 45 minutos estuvieron marcados por la extrema igualdad entre ambas escuadras, con mucho miedo a encajar un gol. El Real Sporting trató de desquitarse su ansiedad, fruto de su mala dinámica y con ganas de agradar ante su afición, mientras que el Tenerife aspiraba a jugar con el estrés sportinguista para encontrar su momento.
El pulso táctico entre Albés y Cervera marcó la hoja de ruta, con escasas ocasiones en ambas áreas. Los rojiblancos funcionaban por impulsos, acompañado por algún chispazo de calidad individual, mientras que los insulares apenas sufrían, pero tenía problemas para dar una salida más limpia y tener mordiente en fase ofensiva, donde únicamente las conducciones de Luismi Cruz y las incorporaciones de César rompieron el atasco de tres cuartos hacia arriba.
No obstante, los tinerfeños estaban bien situados sobre el césped de El Molinón, teniendo sus ocasiones para romper las tablas. Una de las más claras vino en una volea de Waldo Rubio que Yáñez envió a saque de esquina (24’). Y también Sergio, en un testarazo que tocó lo justo Diego Sánchez cuando se dirigía hacia la escuadra (33’). En los asturianos, las llegadas rara vez finalizaron en un peligro real sobre la meta de Badía. Todo quedaba pendiente para la reanudación.
El primer aviso a la vuelta de vestuarios vino en un testarazo de Diarra, desviado de su objetivo (47’). Pero otra vez, el Tenerife decidió pegarse un tiro en el pie cuando tenía el encuentro controlado: Bodiger saca la mano a pasear en el área y Carlos Muñiz Muñoz decretaba los once metros. Pese a que Badía adivinó las intenciones de Otero, no pudo ganarle la partida (49’).
El gol hizo mucho daño a un Tenerife que quedó enormemente tocado, consciente de que había tirado por la borda una oportunidad para seguir creciendo en el partido y llevarse los tres primeros puntos del curso lejos del Heliodoro. Ante tal situación, Cervera movía ficha con un triple cambio, dando entrada a Gallego, Cantero y Aarón.
Pese a todos los contratiempos, se haría justicia en Gijón. Porque cuando peor estaba el Tenerife, vino el premio por partida doble. Primero, en un testarazo de Sergio a servicio de Waldo en un córner (69’). Y casi sin tiempo para celebrarlo, una presión alta finalizó con un remate con el alma de Waldo, desde fuera del área, que se colaba por el palo izquierdo de Yáñez (70’) para desatar la locura.
Con la remontada, Cervera no tardó en agotar los últimos cambios para calmar las aguas en un partido que, en ciertos momentos, entraba en una fase de ida y vuelta. Para ello, introdujo a Fabio y Marlos, quitando a los extremos: Luismi y Waldo (76’). Cantero y Marlos se quedaban con las alas, con Fabio-Aitor en el doble pivote y Aarón como mediapunta.
Con un Sporting a tumba abierta, tocó ponerse el mono de trabajo. Supo resistir el Tenerife a un cuadro asturiano que estaba KO, actuando con más corazón y que cabeza. Reforzados por la remontada, el cuadro insular pudo permitirse el lujo de meter el tercero, después de un pase de lujo de Sergio al espacio para que Gallego definiera contra Yáñez (84’). La locura.
Con la doble ventaja, el Tenerife pudo vivir relativamente tranquilo frente un rival que estaba muerto, sin verse en aprietos en ninguna fase de la recta final desde que Gallego acertar entre los tres palos. Solo un intento de despeje de Sergio puso el corazón en un puño, pero por fortuna, esta vez el esférico no fue por dentro. Una tenía que caer a favor.
Ocho finales por delante. La permanencia, a nueve –a falta de lo que haga el Zaragoza-. Los soldados de Álvaro Cervera se han ganado por méritos propios en creer que el milagro sea posible. Y ese porcentaje crece a cada semana que pasa.
FICHA TÉCNICA
Real Sporting (1): Rubén Yáñez; Guille Rosas, Róber Pier (Campu, 73’), Diego Sánchez, Pablo García (Cote, 78’); Olaetxea, Nacho Martín (Gelabert, 78’), Nacho Méndez, Dubasin, Nico Serrano (Dotor, 73’); y Juan Otero.
Entrenador: Rubén Albés.
CD Tenerife (3): Badía; César, Mellot, Sergio, David; Aitor Sanz, Bodiger (Gallego, 59’), Luismi (Fabio, 76’), Diarra (Aarón, 59’), Waldo (Marlos, 76’); y Maikel Mesa (Cantero, 59’).
Entrenador: Álvaro Cervera.
Goles: 1-0, Juan Otero de penalti (49’); 1-1, Sergio cabecea a la red un saque de esquina botado por Waldo (69’); 1-2, Waldo con un chut potente desde la frontal del área (70’); 1-3, Gallego aprovecha un pase de Sergio en el área para definir ante Yáñez (84’).
Árbitro: Carlos Muñiz Muñoz (Comité aragonés), asistido desde las bandas por Fernando Estela Bravo y Vicente Javier Almarche González. Cuarto árbitro: Manuel Pozuela Rodríguez. VAR: Luis Mario Milla Alvéndiz (Comité andaluz). Amonestó en los locales a Pablo García y Nacho Méndez; y en los visitantes a Sergio González y David.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la 34ª jornada de LaLiga Hypermotion, disputado en El Molinón ante 19.046 espectadores. El Real Sporting lució camiseta rojiblanca a rayas, pantalón blanco y medias rojas. El Tenerife, completamente de azul.















