
Redacción Deporpress | ¿Cómo le ha ido al Tenerife en el fútbol de bronce? El representativo blanquiazul afrontará una nueva etapa en su caída a los infiernos del fútbol no profesional, dentro de la tercera categoría del fútbol español.
La centenaria historia del Tenerife ha dado para diversos capítulos en las antípodas del fútbol nacional. En clave de bronce, repasamos los antecedentes y cómo finalizó en cada una de esas campañas.
Finales de la década de los 60
La temporada 67/68 fue convulsa en el escenario blanquiazul, que acabó con caída a Tercera (equivalente ahora a la división de bronce). Una derrota por la mínima ante el Levante le condenó al infierno, lo que derivó en una crisis deportiva e institucional. Se planteó una refundación, con opciones de empezar en el fútbol regional, pero finalmente se optó por una renovación limitada: pasó a llamarse Tenerife Atlético, con una deuda a corto plazo de 4M€.
La 68/69 se tradujo en un duro estreno en Tercera. Un pobre inicio liguero condenó el excelente tramo final, con trece triunfos seguidos en casa que permitieron escalar hasta el quinto puesto, pero sin premio por pujar el ascenso.
Al curso siguiente (69/70) llegó García Verdugo al banquillo. La cantera tomó peso en el equipo, con buenos números en la isla, pero un irregular balance a domicilio. Fue un año donde una deuda de 34 millones de pesetas obligó a la venta del Heliodoro al Cabildo, clave para la supervivencia de la institución. Quedó segundo en el grupo VIII, insuficiente para jugar la promoción, pero sí para escapar de una reestructuración de la categoría que se cobró el descenso de decenas de equipos.
Una alineación tipo de diez canteranos, dirigida por García Verdugo, permitió el regreso desde las antípodas en la 70/71. La solidez defensiva y la fortaleza en el Heliodoro fueron claves para la consecución del deseado objetivo. Lo selló en la isla, con goleada al Real Unión (4-0), quedando campeones de grupo.
Un lustro de turbulencias
Los últimos años de los 70 y principios de los 80 fue una etapa negra en la historia del CD Tenerife, con cinco temporadas consecutivas alejado de la Segunda División.
Fue el estreno en Segunda B, con apenas un año de vida. De nuevo, la cantera apareció como chaleco salvavidas para hacer frente a las flaquezas económicas. Cayó pronto Sanchís, pero Olimpio Romero pasó de ser un interino provisional a quedarse el puesto por los buenos resultados. El equipo llegó a ser segundo, pero la irregularidad en el momento decisivo lo alejó de la lucha y quedó quinto.
La ‘política ahorro’ se mantuvo vigente en la 79/80. Tiempos convulsos que alejaron el objetivo principal: volver a Segunda. El Tenerife acabó tercero.
La Segunda B aguardaba por tercer año consecutivo, aunque esta vez la alegría vendría en Copa, eliminando a un eterno rival como la UD Las Palmas, que por entonces jugaba en Primera. Con José Ramón Lamelo, aquel Tenerife acabó quinto en el campeonato doméstico.
El escenario pudo ser terrible en la 81/82, donde se coqueteó con la caída al grupo canario de Tercera División. Un cambio de timón en el banquillo, con José María Ramos, evitó el descalabro y la inercia positiva que llevaba el equipo con Joseíto. El Tenerife quedó decimotercero.
A la quinta fue a la vencida. La 82/83 terminó con el anhelado ascenso a Segunda División. José Ramón Fuertes construyó un equipo que metió un acelerón en la recta final, con ocho victorias consecutivas. Celebró el asalto de categoría en la penúltima jornada, goleada incluida ante el Compostela (6-0).
Solo una vez a la primera
El Tenerife de Martín Marrero (86/87) marca el camino para los de Cervera, con un paso efímero por la división de bronce. Ascendió a la primera, con un ritmo imponente que le permitió volver a Segunda tras quedar campeón del único grupo que había por entonces en la categoría. Aquel equipo no perdió ni un partido en el Heliodoro.
Los últimos precedentes
Sigue en la memoria de muchos la andadura más reciente en Segunda B. Tres entrenadores pasaron por el primer intento (11/12), con Antonio Calderón y García Tebar como intentos fallidos. Recondujo la situación Quique Medina, que puso los pilares para llevar al Tenerife a la final del playoff de ascenso, con desenlace falta en el Heliodoro frente a la Ponferradina.
Con Quique Medina pasando a la dirección deportiva, el reclutamiento de Álvaro Cervera resultó clave. Los blanquiazules construyeron su camino con la irrupción de futbolistas como Suso, Cristo Martín, Aridane Santana, Alberto, Bruno o Luismi Loro, entre otros. El 3-2 global frente al Hospitalet puso fin a una pesadilla… que vuelve doce años después.














