
Redacción Deporpress | Ponemos nota a la temporada de los jugadores del Tenerife. Una temporada para olvidar, con rendimientos dispares en la plantilla blanquiazul. Analizamos cada caso, en base a sus prestaciones durante todo el año en la isla.
Edgar Badía (8).- Cubrió el enorme vacío que dejó Juan Soriano. Aterrizó en la isla en diciembre, después de quedarse sin equipo, dispuesto a reivindicarse. Y lo consiguió, acabando con el debate en la portería. Un veterano portero de garantías que, por rendimiento, merece mejor plaza que la Primera RFEF.
Salvi Carrasco (5).- Aterrizó siendo uno de los mejores porteros de Primera RFEF, donde consiguió el récord de imbatibilidad durante el curso pasado. Sin embargo, la sombra de Juan Soriano era demasiado grande y le pesó el salto de categoría. Intachable en el compromiso, pero sin ese extra para quedarse bajo palos durante su estreno en Segunda. La Primera RFEF puede suponer para él un curso para reivindicarse y crecer en la isla.
José León (2).- El madrileño ha ido en línea descendente desde su llegada a la isla. Impecable en su primer año, cumplidor en los siguientes, pero que no ha pasado el corte en este curso 24/25. Con fallos impropios a lo que había demostrado, terminó perdiendo el sitio a principios de marzo tras la irrupción de Landázuri.
Landázuri (8).- ‘Bam Bam’ ha sido una de las grandes sorpresas del curso en Segunda División. Un fichaje que llenó a la parroquia tinerfeña de escepticismo, que tardó tiempo en adaptarse y en coger la forma, pero una vez que Cervera lo metió en el ruedo, ofreció un rendimiento intachable. Vino como lateral, pero ha terminado como el jefe de la defensa desde el eje central. Un zaguero potente, fuerte al choque y con mucho margen de crecimiento. Que siguiera en el Tenerife sería una enorme noticia.
Juande Rivas (0).- Una de las grandes notas negativas del curso. No cumplió con los mínimos exigidos, siendo uno de los más señalados en cuanto a rendimiento individual se refiere. Se lesionó en octubre y, a partir de ahí, terminó saliendo de las alineaciones.
Fernando Medrano (0).- El lateral es uno de los futbolista que forman parte del ‘Expediente X’’ de la plantilla tinerfeña. De ser importante en temporadas anteriores a terminar cayendo en el ostracismo. Un descenso alarmante de sus prestaciones provocó que se quedara por detrás de laterales derechos, tales como David o Mellot, que estuvieron por delante pese a jugar a banda cambiada.
Adrián Guerrero (0).- Llegó entre el escepticismo por su procedencia: la liga suiza. Desde pretemporada dejó dudas, que se confirmaron durante el arranque del curso. Solo seis partidos ligueros, donde quedó demostrado que la Segunda le quedaba grande. Pasó pronto a no contar para sus técnicos. Uno de esos fichajes de los anteriores gestores que no se entiende, más allá de intereses ocultos.
Jérémy Mellot (7).- Esté mejor o peor, siempre ha sido un futbolista que ha rendido por encima de la media. Titular indiscutible desde su llegada, se marcha como el extranjero con más partidos en la historia del Tenerife. Uno de esos jugadores que es imposible no echar de menos, tanto por su sacrificio como por lo que daba al equipo en defensa y ataque.
David Rodríguez (7).- De menos a más. Le costó hacerse al principio, donde el canterano no terminó de encontrar su sitio ni de sentirse cómodo. Pero ha terminado la temporada siendo titular en el carril izquierdo, ganándose la confianza de Cervera, que él le ha devuelto con un rendimiento en línea ascendente. Y todo eso jugando la mayor parte del curso a banda cambiada.
Bodiger (7).- Dos jugadores distintos en uno. Completamente desaparecido en la primera vuelta, donde fue uno de los grandes señalados por sus pobres actuaciones sobre el verde. De jugador de suspenso claro pasó a convertirse en un futbolista de notable alto con la llegada de Cervera, que ya lo conocía y lo recuperó para la causa. Rendimiento extraordinario durante esta segunda vuelta, donde ha sido indiscutible en el centro del campo.
Diarra (8).- Ganador del Trofeo MVP Hospiten y catalogado como mejor fichaje del curso por los lectores de Deporpress. La carta de presentación del maliense en Segunda ha sido fantástica, ofreciendo unas altas prestaciones, a pesar del mal rendimiento colectivo del equipo. Un ‘todoterreno’ que además aporta una buena dosis de goles por su capacidad para pisar área.
Aarón Martín (8).- Llegó para quedarse. Con solo 18 años pasó de ser una de las promesas de Geneto a convertirse en un traspaso millonario. Porque con él, la edad es solo un número. Un primer año en el fútbol profesional donde ha jugado con una madurez impropia de su edad. Todo ello, a pesar de haber jugados menos minutos de los que probablemente hubiera merecido.
Sergio González (6).- Una temporada de altibajos para el cartagenero, quien finalmente ha encontrado su sitio en su vuelta al eje central, donde lo ha ubicado Cervera junto a Landázuri. Ha terminado bien la temporada, en el top 3 de jugadores más utilizados por sus técnicos.
Fabio (4).- Su ecosistema no ha terminado de encajar en el engranaje formado por Álvaro Cervera. Un futbolista que venía de la filosofía de toque de la UD, pero que se encontró en un escenario donde su competencia directa dio muchos pasos adelante (Aarón Martín, Bodiger o el propio Aitor Sanz).
Aitor Sanz (7).- Con 40 años sigue siendo un ejemplo para todos. El capitán se perdió la primera vuelta por las lesiones, pero cuando volvió, el equipo lo agradeció. Indiscutible para Cervera, su retorno coincidió también con el paso adelante del Tenerife. Una leyenda que el representativo llorará cuando le toque colgar las botas. Ojalá le quede, como mínimo, un añito más. Él decidirá.
Maikel Mesa (4).- No ha terminado de encontrar su sitio en la isla, lo que también se ha visto reflejado en unos registros goleadores inferiores a los que acostumbra. Jugó como mediocentro ofensivo y como delantero centro. Un futbolista de momentos, pero que no los ha encontrado con la regularidad deseada en el equipo de su tierra.
Cantero (5).- Funcionó mejor como revulsivo, gracias a su explosividad para percutir sobre rivales con un cansancio acumulado. Menos diferencial desde la partida. Dos goles y cuatro asistencias, que sin ser rompedores, mantienen su rango estadístico visto en el Levante.
Waldo Rubio (3).- Ni rastro de los ‘highlights’ del pacense, que buen rédito dieron al Tenerife durante su primera temporada e inicio del curso 23/24. Explosivo como pocos con espacios, pero con enormes lagunas para tomar la decisión correcta.
Marlos Moreno (0).- Nulo rendimiento. De los peores jugadores que se recuerdan en la historia reciente del Tenerife. Quien haya sido el responsable de su fichaje se cubrió de gloria. No da el mínimo exigido para el fútbol profesional.
Luismi Cruz (7).- Su técnica está fuera de toda duda. De los pocos jugadores en plantilla con el talento suficiente para romper partidos y dejar atrás a rivales. Sin embargo, sigue dejando la sensación de que tiene para mucho más. Tiene los atributos para ser diferencia en Segunda –de hecho, ha sido de los máximos asistentes de la temporada en la categoría de plata-, pero al del Puerto de Santa María se le puede pedir aún mucho más. Si mejora sus números de cara a gol y acierta más en la toma de decisiones, será jugador de Primera.
Teto (2).- Ha tenido una tercera parte de la participación que tuvo con Ramis. Y menos de la mitad respecto a Garitano. Con Pepe Mel intentó reivindicarse, pero no lo consiguió. El canterano se ha estancado en su objetivo de ser importante en el primer equipo. Con Cervera, apenas ha jugado.
Ángel (0).- Su rendimiento no ha estado acorde a lo que se le exige por su caché y su salario. Un futbolista dependiente del gol que solo ha marcado una diana en todo el curso entre Liga y Copa, firmando los peores números de su carrera profesional. La gran decepción en términos individuales de acuerdo a las expectativas sobre él.
Gallego (5).- Números en mano, termina como máximo artillero liguero del Tenerife (7). Pese a todo, no ha escapado del debate en torno a los registros goleadores de los delanteros blanquiazules, todos muy lejos del doble dígito. Sin la chispa de anteriores campañas, no ha sido indiscutible pese al bajo rendimiento de su competencia más directa.














